27.2.12

Discriminación lingüística


Una de las formas de discriminación más comunes y extendidas, en el Perú y en casi cualquier parte de la tierra, es la discriminación lingüística. Incluso quienes conscientemente se oponen a todas las formas de discriminación, suelen ejercer ésta, muchas veces sin notar que lo hacen, pero otras muchas veces con la intención clara de quien quiere colocarse en un plano superior al de los demás.

El asunto es especialmente sui géneris porque convierte al lenguaje en terreno e intrumento de la discriminación incluso en el caso de individuos que, en otras circunstancias, usan ese mismo lenguaje para combatir otras formas de segregación o al menos para expresar su rechazo hacia ellas o, por último, simplemente para describirse como enemigos de la discriminación en general.

El lenguaje puede servir de signo para orgullos nacionalistas: piensen en esas sociedades de América Latina que reclaman para sí el reconocimiento de hablar el “español más castizo”, el “más puro” o simplemente el “más bello”, y luego piensen si al hacer esa proclama no están afirmando también una cierta forma de superioridad sobre los hablantes de otras variedades del español.

Pero los casos más duros suelen darse dentro de una misma sociedad. En el Perú, por ejemplo, suele ser el caso de quienes hablan dentro de una norma estándar, asociada con una mejor educación formal, dentro de estratos socioeconómicos altos, donde no abundan (aunque existan), por ejemplo, las inflexiones, los giros y los colores adquiridos de lenguas andinas: suele ser el caso que esos hablantes tengan la idea de que el español que ellos hablan es más propio, más perfecto o más correcto que el hablado por quienes se mueven dentro de variantes andinas, que su castellano es, en resumen, superior al de los otros.

La sombra o la vibración del quechua debajo del español de un peruano suele ser objeto de desprecio o, por lo menos, de minusvaloración, de parte de quienes hablan un español más lejano de esa influencia. Una “r” sibilante, la pronunciación de la “e” cuando esperamos una “i”, etc.: hay montones de rasgos fonéticos que muchos hablantes (muchos hablantes limeños, por ejemplo) perciben no sólo como sonidos distintos, sino como rasgos descalificadores de clase y raciales.

“Hablar como serrano”, en el Perú, puede resultar tan ignominioso como tener la piel cobriza o llevar un apellido quechua. Quienes hacen esa operación mental para juzgar a los otros, no sólo están haciendo algo análogo a un juicio racista: están dando un paso dentro del terreno del racismo; quienes creen que los peruanos andinos deberían “mejorar” su español para hablar como ellos, están deseando algo tan arbitrario y absurdo como quien creyera que un negro o un mulato o un indígena necesitan tener la piel más blanca para estar a la altura de uno.

Dije que el lenguaje no sólo era terreno sino además instrumento de discriminación. Eso se debe a que usamos el lenguaje para jerarquizarnos: la norma más ligada con las clases altas se convierte en un rasero para medir a los demás; una mejor ortografía, una sintaxis más estándar. Usamos todo eso como una forma de capital y estamos dispuestos a hacer notar a los demás cuando su capital nos parece menor. 

La infame y recordada primera plana de Correo en la que Aldo Mariátegui descalificaba a una congresista andina, cuyo español era su segunda lengua, por los defectos de su ortografía, es el ejemplo que más rápidamente nos viene a la mente: la idea era simple: si esa es su manera de hablar, entonces es una ignorante y está descalificada para el cargo; no me puede representar porque yo soy superior; de allí a señalar la superioridad de toda una parte de la población sobre otra el paso es mínimo.

Pero demostrar la discriminación colocando como ejemplo a los que discriminan descaradamente y cada día y de las maneras más brutales no ilustra la dimensión real del problema. En días y semanas recientes he leído conversaciones en Facebook, en Twitter, en blogs y en comentarios de diarios online que de pronto eran cortadas, a la mitad de un argumento, cuando uno de los interlocutores hacía un paréntesis para corregir el lenguaje del otro.

Lo curioso es que he visto esa actitud de parte de directores de organismos de derechos humanos, de parte de personas de ONGs que trabajan por el desarrollo de poblaciones marginales, de parte de feministas, de parte de lingüistas profesionales; huelga decir que también la he visto en los Aldos Mariáteguis de este mundo. (Y no está de más decir que yo mismo solía hacerlo, aunque creo que he aprendido a combatirlo, sobre todo debido a la insistencia de mi amigo Miguel Rodríguez Mondoñedo, un lingüista que entiende la feroz agresividad que se esconde detrás de esas formas de descalificación).

¿Por qué digo que son formas de descalificación? Porque el mensaje que indefectiblemente habita bajo la superficie de esas alegaciones es la idea de que si tú y yo estamos teniendo una discusión pero tú no eres capaz siquiera de expresarte de la manera que yo juzgo correcta (o sea, de la manera en que yo me expreso), entonces tú no eres digno de que yo siga discutiendo contigo.

Incluso si, en la práctica, la situación se produce entre dos individuos de una misma clase social y una misma extracción étnica, esos seudo-diálogos suelen tener como propósito dejar en claro cuál de los dos combatientes captura la punta de la montaña, incluso si la montaña está siendo construida recién a la medida en que la conversación se produce. Y cuando no, cuando los interlocutores en efecto vienen de sectores distintos de la sociedad, entonces la llamada de atención sobre el habla ajena es una manera de recordarle al otro que su sitio está debajo del sitio de uno.

Y si permitimos esa jerarquización, entonces estamos reforzando la desigualdad, promoviendo el verticalismo de nuestra sociedad, quitándole a los más marginados (pero también a quienes han tenido quizás una menor educación formal o han conducido su vida fuera de una esfera intelectual) el primer instrumento con el que podrían expresar su reacción ante la injusticia social o simplemente su visión de la sociedad, que es el derecho a usar su propia voz y su propia palabra. Y en este caso, “voz” y “palabra” no son metáforas de otra cosa, de modo que decir que se les está amordazando es una descripción casi literal.

30 comentarios:

Anónimo dijo...

Buen artículo.

Es increíble cómo personas que se jactan de no ser en absoluto racistas -y que buscan que marginalizaciones de todo tipo terminen- jerarquizan de esta manera y, con el discurso asolapado que mencionas, descalifican a los demás, los hacen menos y reafirman su superioridad.

La discriminación lingüística es, a mi parecer, el tipo de discriminación más común, más enraizado y, quizá, sin darnos cuenta, el mejor aceptado socialmente.

Anónimo dijo...

Creo que hay que distinguir entre discriminacion y falta de educacion. No puedes criticar a alguien que habla el español andino por que use puputi en vez de ombligo, pero si a que los redactores de El Comercio cada vez escribe mas mal. Que la Sra. Sumire no domine la ortografia no se debe a que sea bilingue sino a que no recibio una adecuada educacion. Los politicos Acurio y Paniagua eran bilingues y nunca nadie los critico por eso.
Por eso hay que insitir en una educacion bilingue intercultural, no solo para los que hablan una lengua indigena sino sobretodo para los que solo hablan español, pues asi entenderian la influencia de las otras lenguas del Peru y preservariamos un patrimonio intangible tan precioso como Machupicchu.

Rita dijo...

Discrepo totalmente. Pienso que las personas han perdido el interès y las ganas siquiera de aprender a escribir :les da flojera poner los signos de interrogaciòn; y que decir de tildes ( no las ponen porque no saben y no les interesa saber )Particularmente cuando alguien me corrige (en alguna palabra) yo se lo agradezco porque me importa escribir bien. Me gusta, me nace. Y sì, fastidia cuando alguien ( no los chiquillos de ahora ) de nuestra edad o mayores escriben fatal. Y no se lo digo por no avergonzarlo, pero tampoco me fascinarìa la idea de volver a cruzar otras palabras con la persona. Mejor hablar en lugar de escribir con ellas. ¿ Eso me hace ser discriminadora ?

Rita. dijo...

No hay que ser hipòcritas. Molesta cuando alguien nos escribe un e mail con 50 errores ortogràficos. Màs bien deberìamos corregirles todo el e mail y decirles que tengan màs cuidado cuando escriban. Y no con mala onda, sino tratando de que haya menos burros. Y ahora por decir " burros" no me vayan a satanizar

Roberto Sánchez M. dijo...

Rita, según sus propias palabras, califica para burra. ¿Se habrá dado cuenta cómo escribe? Miren su mensaje de las 19:08

R. Soca dijo...

Rita:

No son burros. Son personas que no tienen el mínimo interés por escribir bien. Así como yo no tengo interés por las inecuaciones cuadráticas.

Hay que saber diferenciar el hecho de que nuestra sensibilidad muchas veces sobredimensiona los "defectos" de los demás. Eso no implica que los demás tengan que cumplir ciertos requisitos para ganarse nuestro respeto o para no ser tildados de burros.

Por último, que a ti no te moleste que te corrijan no hace a las correcciones lingüísticas algo bueno per se. Solo nos da información sobre tu forma de ser, nada más (es decir, que tienes una vocación por aprender el manejo de la variedad estándar del castellano).

Eso no tiene nada que ver con lo siguiente: no es difícil entender que debajo de muchas correcciones lingüísticas subyace lo que Gustavo señala: un ridículo e injustificado sentimiento de superioridad.

Roberto dijo...

Es radicalmente distinto discriminar a una persona por sus rasgos étnicos o su procedencia que hacerlo por su manera de expresarse por escrito o, incluso, verbalmente.
Lo primero es evidentemente injusto y estúpido. Nadie escoge la forma de su cráneo, ni el color de su piel, ni su apellido ni el lugar donde le toca nacer. Entonces ¿cómo puede descalificarse a alguien por eventos enteramente fortuitos, en los que no interviene absolutamente la voluntad? Eso no resiste el menor análisis. Es pura idiotez.
Lo segundo es diferente. Escribir o hablar correctamente (o según lo que consensualmente es lo correcto, es decir, el estándar académico) es algo que se relaciona directamente con el grado de instrucción del dicente y su aprendizaje es, siempre, un acto voluntario. Por tanto, todos somos responsables por cómo nos expresamos y, por ende, es legítimo diferenciar a las personas por su manera de expresarse; es legítimo, entonces, valorar positivamente a quienes se expresan bien y peyorativamente a quienes lo hacen mal. En este sentido, Vargas Llosa acierta cuando dice que uno escribe como piensa y, por tanto, si escribes así (como lo hace cierta gente en Facebook) piensas como un mono: http://elcomercio.pe/tecnologia/749462/noticia-vargas-llosa-jovenes-que-chatean-piensancomo-mono
En conclusión me parece que Gustavo Faverón pone en el mismo saco a los pedantes (a quienes, sin que se lo soliciten, se pasan la vida corrigiendo la sintaxis del prójimo) y a los racistas. No pues. Separemos la paja del trigo.

Anónimo dijo...

¿ Por què atacan a Rita? Es muy distinto una ecuaciòn cuadràtica que una narraciòn. Las escrituras se van a ver siempre: diarios, correos, blogs, facebook, twitter, etc.Todo el dìa leemos ( consciente o inconscientemente) Si uno se preocupa con humildad por escribir bien, ¿ què de malo tiene el querer que los otros hagan lo propio por ellos mismos y no por nadie? ¿No se dan cuenta de la influencia que se puede tener desde la tribuna que se tenga ? Cuando escribo en mi facebook trato de escribir lo mejor porsible y no por creerme superior sino para que las personas " con el jemplo aprendan un poquito " o bien para que a punta de leer se les quede algo de " còmo escribir "

Santiago Nasar dijo...

Si nos percatamos en el último comentario del Anónimo, podemos determinar con facilidad de que se trata de la misma Rita que llama "burros" a los que no escriben bien. Está bien que te defiendas a ti misma, pero para la próxima utiliza la tilde de acento agudo que corresponde a nuestra lengua (rayita oblicua de derecha a izquierda) y no optes por dártelas de acusadora cuando en realidad no sabes que en el español no existe la tilde de acento grave.
Además, si pretendes banalizar la fuerte carga discriminadora que trae consigo actitudes como la tuya (y la mía en este momento) no apeles a pensar que la ortografía es el único nivel en el que debe tenerse reparos, pues si fuese así todos manejaríamos una sintaxis como la tuya.

Estupendo post, Profesor, y que bien es reconocer que usted también solía tener esas actitudes, recuerdo una en particular: "las correcciones ortográficas y sintácticas al profesor Carlos García Miranda"

Espero no haber pecado de onagro.

Santiago Nasar dijo...

Si nos percatamos en el último comentario del Anónimo, podemos determinar con facilidad de que se trata de la misma Rita que llama "burros" a los que no escriben bien. Está bien que te defiendas a ti misma, pero para la próxima utiliza la tilde de acento agudo que corresponde a nuestra lengua (rayita oblicua de derecha a izquierda) y no optes por dártelas de acusadora cuando en realidad no sabes que en el español no existe la tilde de acento grave.
Además, si pretendes banalizar la fuerte carga discriminadora que trae consigo actitudes como la tuya (y la mía en este momento) no apeles a pensar que la ortografía es el único nivel en el que debe tenerse reparos, pues si fuese así todos manejaríamos una sintaxis como la tuya.

Estupendo post, Profesor, y que bien es reconocer que usted también solía tener esas actitudes, recuerdo una en particular: "las correcciones ortográficas y sintácticas al profesor Carlos García Miranda"

Espero no haber pecado de onagro.

LuchinG dijo...

El resto de la respuesta de Patricia del Rio a José Enrique Escardó era correcta: un twitter personal no es lo mismo que el de una agencia de noticias, no se le puede exigir la misma corrección.

R. Soca dijo...

"Es radicalmente distinto discriminar a una persona por sus rasgos étnicos o su procedencia que hacerlo por su manera de expresarse por escrito o, incluso, verbalmente".

No, Roberto. No es radicalmente distinto: es profunda y desapercibidamente igual.

La gente no razona de la siguiente manera: "el que dice 'haiga' no se esforzó en el colegio y el que dice 'haya' sí se esforzó; hagamos que se sienta mal el que no se esfuerza". Y no razona de esa manera por dos motivos. Primero, porque es falso. Que millones de hablantes digan "haya" y no "haiga" no depende de ningún esfuerzo, sino de una adquisición a partir del medio, absolutamente espontánea en casi todos los casos.

Y segundo, porque el rechazo suele ser visceral, irracional, y suele estar motivado por un prejuicio que moldea nuestra actitud en un nivel preconsciente. "Haiga" no es simplemente "incorrecto": es el habla de los cholos y de los pobres. Y eso, para la gente prejuiciosa, es un mismo paquete con la etiqueta de "aj".

De lo contrario, ¿por qué la variante del español de un norteamericano que aprende castellano como segunda lengua no está estigmatizada de la misma manera que la variante del español de un ancashino que aprende castellano como segunda lengua?, ¿por qué las desviaciones del estándar que se observan en el nivel socioeconómico A/B no son estigmatizadas como sí los son las de los sectores más pobres?

No seas ingenuo. No se trata de quién se esforzó estudiando. Este problema se mueve en otras esferas y es indesligable del problema de la discriminación racial y socioeconómica en el Perú. Para más detalles, investiga lo que significa la palabra "diglosia". Lo mismo puede hacer Rita, si le interesa. Aprenderán cosas más importantes que saber dónde va una tilde.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Qué buen comentario el último; muchas gracias por enviarlo.

Anónimo dijo...

Es tan incorrecto el "haiga" de los "cholos y pobres" como el "puta ´on" de los jóvenes clasemedieros.
Si intento corregir la sintaxis y escritura de los chicos A y B en facebook o twitter, ¿no estaría cayendo en lo que Faverón denuncia?
Se pone como ejemplo el que no se discrimine a un extranjero que habla mal el español y sí a un provinciano. Lo interesante es los extranjeros permiten las correciones del caso en un diálogo. Por más que uno que los escucha no diga nada, éstos piden que los corrijan. ¿que son, subalternos concientes?
Yo he sido capacitador de profesores del magisterio y he escuchado cómo sufren estos con la escritura de los jóvenes de colegios secundarios, privados y estales. Tan dramático es que uno me decía que no sabe si está leyendo las respuestas de una prueba de examen o un mensaje de texto, ¿corregirlos es sentirse superiores?, ¿ahora estas nuevas formas de escritura son "variantes del castellano"?
No está mal corregir, lo malo es cuando corriges denostando de tu interlocutor.

Zta Ok el dbat, aver + coments para seguir.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Anónimo: me parece que no has entendido demasiado de lo que quise decir. Primero, no tiene sentido decir que el "puta on" de ciertos hablantes es "tan incorrecto" como el "haiga" de otros porque, simplemente, haiga NO ES INCORRECTO, es una forma tradicional que nunca ha dejado de usarse, es la forma sancionada como correcta en la norma culta del español durante siglos y simplemente hay lugares en los que todavía se sigue usando. Así como hay gente que siguió usando la palabra "cablegrama" cuando ya muchos usaban la palabra "cable". Por otro lado: ¿en qué sentido podría estar mal "puta on"? Es un simple conativo, los conativos no valen por su forma gramatical sino por su función. Por último, los grupos humanos comparten lenguas, es lo natural y lo obvio: personas que pertenecen a un mismo grupo comparten normas dialectales; si un chico en 3 de media siente que debe de hablar como sus compañeros y entonces dice "puta on", lo que está haciendo es exactamente lo mismo que hacen los abogados cuando sienten que deben hablar como otros abogados, o los sacerdotes con los sacerdotes, los delincuentes con los delincuentes o los marineros con los marineros. No hay nada que corregir en eso. Lo que puedes corregir es la norma social, pero por lo común eso no es neceario: ninguno de esos adolescentes va a ir al Vaticano a decirle al papa "puta on". Porque saben perfectamente cuál es el marco para el despliegue de ciertas formas.

Lo de la comparación entre extranjeros y provincianos: los extranjeros no son hablantes nativos del español; obviamente van a preguntar y van a aceptar consejos de hablantes nativos. Si un alumno mío norteamericano que esté aprendiendo español viaja a Lima y tú decides darle algunos consejos, gracias. Pero si un cusqueño llega a Lima hablando como cusqueño y tú crees que debería cambiar su acento, su pronunciación o sus rasgos sintáticos dialectales, es simplemente porque tienes la idea, completamente arbitraria, de que tu dialecto español es superior al suyo. Eso es discriminación y, como todas las discriminaciones, está basada en un error.

LuchinG dijo...

Trabajo indirectamente con personas de todo casi todo el país (algunos incluso no tienen al castellano por lengua materna) y déjenme decirles que es un lío. Lo que hago es preguntarme si lo que digo tiene sentido. "Hasta que no devuelvas el adelanto anterior, no te daré el nuevo", no tiene sentido porque estoy poniendo como límite la no ocurrencia de un evento; "Mientras no devuelvas el dinero..." sí se entiende. "De aquí en adelante", es absurdo; "Desde ahora en adelante" no usa un lugar para marcar un límite de tiempo.

Estoy de acuerdo con este post, pero creo que también es necesario pedir que todos tratemos de ajustarnos a la norma para evitar problemas de comunicación, como lo haríamos si estuvieramos aprendiendo a usar el código morse, Basic, o inglés. El castellano también es un idioma extranjero.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Luching, hay dos cosas en las que creo que te equivocas. Una, la más importante, es que estás tratando de interpretar las construcciones sintácticas de una lengua como si esa lengua debiera corresponder a las reglas de la lógica formal. No es así. En español (hasta donde yo sé en todos los dialectos del español), por ejemplo, existe la doble negación: "No quiero que nada te pase". En términos lógicos la frase debería ser "no quiero que algo te pase". En inglés, de hecho, se dice "I don´t want anything to happen to you", que corresponde casi palabra por palabra a la frase española "no quiero que algo te pase", que curiosamente, también es correcta y significa lo mismo que "no quiero que nada te pase". En inglés, sin embargo, en muchas formas dialectales, se dice "I don´t want nothing to happen to you", que es idéntica a la forma española "No quiero que nada te pase". ¿Eso quiere decir que tanto el inglés como el español deberían eliminar una de sus posibilidades y usar solamente "No quiero que algo te pase" y "I don´t want anything to happen to you"? No. Porque el hecho de que esas formas se parezcan a la forma lógica "No quiero que X te pase" no las hace mejores que las otras. ¿Por qué? La respuesta me lleva a la segunda observación: porque en cada lengua hay muchas normas distintas y ninguna razón para pensar que una de esas normas es mejor que las otras. Si así fuera, tendríamos que decidir si es "mejor" decir "Acabo de llegar", como decimos los peruanos, o "Recién llegué", como dicen los argentinos. La respuesta es que no hay ninguna manera de juzgar una norma mejor que la otra o más correcta. De modo que cuando dices que todos deberíamos "ajustarnos a la norma" estás diciendo algo que ya hacemos: en cada dialecto del español, los hablantes se ajustan a una norma, la norma de ese dialecto, y pedirles que se ajusten a otras es jerarquizar. Si no puedes jerarquizar entre la norma argentina y la peruana, porque te parece obvio que no hay motivo para decir que el español porteño es mejor que el limeño (por poner dos ejemplos), entonces, ¿bajo qué criterio podrías decir que la norma del español limeño es mejor que la del español ancashino, o la de la clase media mejor o peor que la de la clase alta o la baja?

Anónimo dijo...

Ya leí sobre diglosia. Todo es cuestión de prestigio. No le busquen explicaciones científicas a lo que no las tiene. No hay variedades superiores. La norma estándar es una necesidad para entendernos entre usuarios de diferentes dialectos, sociolectos y hasta idiolectos, pero la exigencia de su uso en ciertos espacios bastante restringidos (medios de comunicación masiva u otros contextos formales) no la hace un ápice mejor que los dialectos, sociolectos y hasta idiolectos.

Se nota, además, que se trata de prestigio, porque nadie corrige la "sh" de los argentinos ("Sho soy Diego Maradona"), pero sí la del castellano andino.

Desde luego que no cambian las cosas si empezamos a corregir a los argentinos. Se trata de que todas las diferencias son posibles y viables para quien sabe reconocer que si hay un hecho natural en las lenguas es precisamente que cambian y son diversas.

Anónimo dijo...

Gracias por el comentario, Sr. Faverón. No conocía el historial de la plabra "haiga". Pero igual, mi comentario iba por la actitud que conduce la corrección ortográfica.
La "protesta" de Aldo Mariátegui va en el sentido de denostar de la escritura de Hilaria Supa para afirmar, luego, que no es una digna representante congresal. Sin embargo, cuando Supa presenta sus proyectos de ley, lo hace con una escritura correcta, que estoy seguro pasa por alguien que ejerce la corrección. ¿Es el trabajo de esta persona discriminatorio? ¿O lo es si ésta sale a decir que tiene que corregirle los exabruptos ortográficos a Supa?
Creo que me refiero a la escritura más que a la palabra expresada. Mucha gente escribe "haiga", pero luego de su ilustración, puedo citar "dentra", "vaciíto", "enves".Menciono escrituras, no formas de expresarse. Lo correcto es decir "puta madre, huevón", lo cual no invalida el carácter connativo y función social de "puta ´on".
Sobre el caso de los extranjeros y el cuzqueño: si un cuzqueño llega a Lima hablando su propio castellano, técnicamente es como un extranjero que llega a Lima sin saber mucho del castellano. En ambos, el castellano es su segunda lengua. Lo que usted denuncia es justamente lo que menciono al inicio de mi comentario, la actitud en la corrección. Si un cuzqueño me habla o escribe con su español y entiendo lo que quiere expresar, excelente. Otra cosa sería que a cada palabra expresada o escrita yo quisiera corregirlo para que "hable como yo". Pero su dilema final me confunde: al extranjero le doy consejos, y al cuzqueño no puedo dárselo porque caigo en la discriminación ¿cuál es la diferencia o el límite?
Gracias

Ancashino dijo...

hay que decirlo de una vez: R. Soca tiene estilo.
ademas, inusitadamente, la discusion resulto interesante(si, estoy suponiendo arbitriariamente que ya termino).
aunque esta de mas decirlo, pero igual lo digo: el post es excelente.

f.

Roberto dijo...

¿Qué tiene que ver “el habla de los cholos y de los pobres” con mi comentario? Absolutamente nada. Mi intención era mostrar el error consistente en reprochar de la misma manera a los pedantes y vanidosos que corrigen a todo el mundo y a los racistas. En efecto, lo que quise anotar es que, así como la música, la pintura o las matemáticas, la capacidad de expresar ideas por escrito es una competencia que puede mejorarse con el aprendizaje y el esfuerzo y, por eso mismo, es legítimo valorar a quienes destacan en ese plano (incluyendo, por supuesto, al propio Gustavo Faverón, quien, es evidente, conoce bien el castellano estándar –como resultado, seguramente, de muchas horas de lectura e investigación–, a pesar de que para él, dechado de modestia, eso es no parece tener ninguna importancia y que, en consecuencia, tendría igual valía el indescifrable escrito de un “amixer” en su ‘feis’ que uno de sus artículos). Y la razón de ello se encuentra en que, a diferencia de cuestiones fortuitas y meramente anecdóticas como el lugar de nacimiento o el color de la piel –en las que no interviene en absoluto la voluntad– en esta materia sí son relevantes la decisión y el ejercicio de la libertad.

Roberto dijo...

Por otro lado, mi discrepancia con el artículo también tiene que ver con que, a mi parecer, el autor confunde la minusvaloración social de ciertos acentos, o sea de las particulares inflexiones de voz de una región (el menosprecio de quienes “hablan como serranos”, por ejemplo), con la denominada “corrección del lenguaje” (como cuando “los interlocutores [hacen] un paréntesis para corregir el lenguaje del otro” en Facebook o Twitter). Nuevamente, creo que en este punto hay que separar la paja del trigo. Lo primero, en efecto, es tan estúpido y prejuicioso como la discriminación racial, pero lo otro es simple pedantería. El castellano andino es tan correcto como el costeño, el selvático o el rioplatense; eso es evidente, casi una perogrullada. Lo otro, a lo sumo, merece el mismo reproche que los antipáticos o pedantes que recomiendan a otros “algo mejor que hacer” para rematar un argumento o los que se empecinan en señalar nuestros errores cuando no se los hemos pedido.

Anónimo dijo...

Ahora me acuerdo que en gran parte de Bolivia y en algunas regiones andinas del Perú-quizá se me escape otro lugar- hacen la diferencia entre "ll" e "y" al hablar. O sea que "llama" no es lo mismo que "yama". A ver, cómo caería si les corrigieran eso a los que limeños, que pronuncian solamente "y"?...quizá lo tomen como un atrevimiento, pese que, desde el punto lingüístico, no sería completamente un disparate corregirlo.

LuchinG dijo...

1.- Por supuesto que cualquier palabra o frase puede contener cualquier significado. "Salesman" puede significar "vendedor" sin importar el sexo de éste. En México, "hasta" puede ser límite inicial o final, según el origen de quien habla. Sobre eso no hay discusión. La pregunta es si vale la pena tratar de cambiar el código o usar otro.

2.- "(E)n cada lengua hay muchas normas distintas y ninguna razón para pensar que una de esas normas es mejor que las otras."
No sé exactamente cómo es que están tratando de imponer "salesperson" en inglés, pero de hecho que es algo artificial y tiene un objetivo específico. En castellano, el DRAE ahora reconoce "gay", y a mí me parece un acierto porque en castellano no tenemos una palabra que sea al mismo tiempo no peyorativa e informal para referirse a los homosexuales. Es innegable que algunas formas de expresarse son preferibles a otras; la discusión en realidad es por qué unas sí y otras no.

"¿(B)ajo qué criterio podrías decir que la norma del español limeño es mejor que la del español ancashino, o la de la clase media mejor o peor que la de la clase alta o la baja?"

Yo nunca dije eso. Dije que he notado que la confusión es menor cuando trato de pegarme a la norma o cuando cuestiono el significado de las palabras que uso, tal vez justamente porque la norma es un lenguaje artificial, no un dialecto particular. (Lo de "De aquí en adelante" me pasó con un cuzqueño cuya lengua materna era el quechua.) Por supuesto, el sexismo y el racismo son problemas más graves que las dobles negaciones en el castellano, pero sospecho que mucho de eso también depende de la falta de lógica en el idioma y, según recuerdo, cuando se tocó el tema en el colegio, buena parte de la dificultad para aprender y de la facilidad para olvidar venía de la diferencia entre el lenguaje "normal" y el de la lógica. Creo que ese es un criterio que deberíamos considerar.

Ya quemaste, LuchinG; estás pidiendo que las palabras tengan significados exactos y que las formas naturales de expresión se ajusten a la dictadura de una burocracia.

Yo estoy hablando del lenguaje formal, no del dialecto de cada ciudad, distrito, barrio, etc. Por eso dije que el castellano es una lengua extranjera.

Da lo mismo. ¿Cómo se modifica el lenguaje formal? Respuesta: por intervención del informal; así que lo único que realmente consigues es darle chamba a un montón de burócratas y correctores de estilo.

Nada es perfecto, pero el objetivo es deseable. El derecho no asegura la justicia, pero es su objetivo (o debería serlo). Por mí, cambiémonos al esperanto o al lobjan.

Esa Misma dijo...

"Si un cuzqueño me habla o escribe con su español y entiendo lo que quiere expresar, excelente. Otra cosa sería que a cada palabra expresada o escrita yo quisiera corregirlo para que "hable como yo". Pero su dilema final me confunde: al extranjero le doy consejos, y al cuzqueño no puedo dárselo porque caigo en la discriminación ¿cuál es la diferencia o el límite?"

Interesante.Creo que solemos pensar que el norteamericano ha pagado por aprender, que tiene la autoestima tan alta y tan poca necesidad de aprender el español que una corrección siempre será bien tomada. Mientras el cuzqueño "seguramente" aprendió el español a punta de pura necesidad y no pagó un centavo por eso, por eso lo "aprendió como pudo". Y corregirlo sería equivalente a humillarlo y a hacerle recordar esa necesidad que lo empujó a aprender castellano a la fuerza y de la peor manera. Sólo para decirle que "aún no está a nuestra altura".


"Ahora me acuerdo que en gran parte de Bolivia y en algunas regiones andinas del Perú-quizá se me escape otro lugar- hacen la diferencia entre "ll" e "y" al hablar. O sea que "llama" no es lo mismo que "yama". A ver, cómo caería si les corrigieran eso a los que limeños, que pronuncian solamente "y"?...quizá lo tomen como un atrevimiento, pese que, desde el punto lingüístico, no sería completamente un disparate corregirlo."

También tienes razón aquí. A pesar de que no es un disparate, los limeños solemos pensar que "nuestro" castellano es el "correcto", y seguramente tomaríamos tal corrección como "estás desfasado, ya no se habla así".

Anónimo dijo...

http://peru21.pe/mundo/uruguay-piden-rae-borrar-expresion-racista-diccionario-2113821

¡Pero para qué quieren borrarla, si el DRAE no sirve para nada!

Anónimo dijo...

Creo que se debe respetar la variedad en la oralidad. En la oralidad no hay reglas, sino tendríamos que ensayar antes de que digamos algo. Es normal que un hablante de quechua u otra lengua indígena pronuncie la consonante "r" como una sibilante, o que la sobre entonación este presente en el habla de un hablante de la Amazonia. Ellos usan los sonidos que aprendieron en su lengua materna. Yo no he escuchado mucha discriminación cuando un hablante de ingles trata de hablar el castellano, es mas, lo miran con asombro. Pero si escuchan a una persona de la Sierra, lo cholean, resaltan el "se le salio el mote" y muchas expresiones negativas con respecto a este. Es inadecuado estar corrigiendo o burlandose de una persona que por x motivos no tuvo una educación adecuada. Y sobre el uso de jergas o argots, hay que ser conscientes del lugar en donde es normal usarlas (con los amigos, la familia, etc), pero en un contexto académico ya es diferente.

Atenea Acevedo dijo...

Hola, Gustavo:

No pude evitar sonreír tras leer tu artículo y advertir la redacción de tu perfil: "Estudié literatura y lingüística en la Universidad Católica del Perú y una maestría y un PhD en literaturas hispanas en Cornell University." No sé si PhD en lugar de doctorado alcanza para considerarlo discriminación, pero se acerca.

Saludos desde México, donde la discriminación lingüística está más viva que nunca y en todas las aristas que señalas

Anónimo dijo...

=) Muy Buen Articulos :*

Anónimo dijo...

bien Faveron, cuanto nos falta para poder entendernos?...