20.1.12

MegaUpLoad vs. la producción cultural

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MegaUpLoad no es una suerte de refugio comunal donde los faltos de recursos, gracias a la solidaridad de un héroe desinteresado, pueden conseguir gratuitamente productos culturales que de otra manera estarían fuera de su alcance. MegaUpLoad es un sitio web de propiedad de un multimillonario alemán, dueño de mansiones y que vuela en un jet privado, cuyo mérito consiste en enriquecerse con el trabajo ajeno sin pagar derechos por él. El nombre de esta persona es Kim Schmitz (cuarto de izquierda a derecha); lo conocen como Kim Dotcom. Antes de ser el propietario de MagaUpLoad fue un hacker convicto por fraude con tarjetas de crédito y convicto también por fraude cibernético y manejo de bienes robados. MegaUpLoad, pues, no es su primer crimen, sólo el más notorio.

Como saben de sobra los interesados en el tema, en MegaUpLoad no sólo se encuentran superproducciones de grandes estudios cinematográficos o música de disqueras transnacionales: allí, y en otros sitios semejantes, están también, pirateados, el trabajo de intelectuales, resultado de años de investigaciones hechas con fondos propios o de instituciones académicas o de otro tipo, y ahí están también las obras de artistas que, como cualquier otro trabajador manual o intelectual, viven, o deberían vivir, de su trabajo.

Si alguien cree que estamos hablando de una nueva tecnología salvadora que coloca a la audicencia a un paso de los creadores, debería reflexionar también sobre otro aspecto: una vez que MegaUpLoad agota la audiencia de esas obras, ¿cómo es que los autores ven su trabajo retribuido? Y quizás más importante: ¿cómo es que el sistema que están generando sitios como MegaUpLoad garantiza la continuidad de la creación artística e intelectual? ¿Qué pasa con, digamos, un cineasta modesto que es incapaz de recobrar lo invertido en sus producciones? ¿De dónde vendrá la siguiente?

La respuesta más pusilánime y sin embargo también la más frecuente es que esos artistas encontrarán financiamiento a través de políticas de estado, de fundaciones gubernamentales y de becas, de premios nacionales y de promoción cultural. Es decir, que para que un usurpador de lo ajeno vuele en jets privados y uno pueda disfrutar del trabajo de ciertos creadores, son el estado y sus organismos los que deberían otorgar los fondos. Y si el estado no lo hace, allí se detiene todo, porque MegaUpLoad y sus congéneres no han propuesto nunca una manera alternativa real para lograr que la rueda siga girando sin perjuicio de artistas, científicos, intelectuales, etc., y sin perjuicio de quienes financian su trabajo. Curiosamente, así, buena parte de los que asumen un aire anarco para defender a sitios como MegaUpLoad, al mismo tiempo se vuelven estatistas a rajatabla a la hora de pensar en cómo mantener la industria cultural con vida.

Por eso, las protestas contra el cierre de MegaUpLoad me parecen no solo abusivamente facilistas sino risiblemente contradictorias. Quienes se toman un minuto extra para añadir a la queja la observación de que las nuevas tecnologías hacen indispensable la creación de nuevos mecanismos de distribución, parecen no notar lo más eviente: son sitios como MegaUpLoad los que atentan contra el avance de cualquier solución: porque, después de todo, mientras a los consumidores se les ofrezca la posibilidad de bajar versiones pirateadas de cualquier cosa gratuitamente o a precios ínfimos, ¿qué necesidad tienen de darle su dinero a, por ejemplo, un artista que decida vender independientemente sus canciones a 50 centavos cada una? Cualquier oferta de un creador puede ser mejorada por un pirata, por un solo motivo evidente: porque el pirata no ha gastado un centavo en crear el producto.

(Fotografía de The Guardian)
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27 comentarios:

Claudia B W dijo...

De acuerdo contigo. Es muy fácil decir que los creadores busquen otras formas de allegarse recursos, pero nadie dice cómo. Tal vez que vendan chicles o pongan una sexshop. Es lo mismo con los que tenemos un comercio y tenemos que arreglárnosla con los negocios que lavan dinero. Son tan "listos" sus dueños. Parece que todos tendríamos que irnos al "otro lado", al de la ilegalidad.

Anónimo dijo...

En otras palabras, Gustavo, ¿toda la indignación de la gente obedece a que le quitaron su juguete gratis?

No es raro. Pero es increíble el maquillaje de "lucha por la libertad" que ha adquirido un berrinche tan sencillo.

Buen post.

Manuel dijo...

"MegaUpLoad no es una suerte de refugio comunal donde los faltos de recursos, gracias a la solidaridad de un héroe desinteresado, pueden conseguir gratuitamente productos culturales que de otra manera estarían fuera de su alcance"

Entonces ¿que es?, no es que quiera defender al dueño de Megaupload,pero en tu post solo denuncias los antecedentes penales de este, pero no nos explicas porque el ofrecimiento gratuito de productos culturales de este tipo es malo. Salvo el argumento de que los productores de este material cultural no son retribuidos por su trabajo. Pero, ahí, partes del supuesto de que el trabajo artistico es un medio para la supervivencia, más que un fin. Probablemente Jaime Bayly escriba libros para hacerse rico, pero hay muchos otros artistas que producen por otros motivos no ecónómicos.

Por otro lado, viendolo desde el punto de vista del consumidor de productos culturales; claro si vives o viajas constantemente a EEUU y tienes una tarjeta de crédito probablemente sea muy facil estar en contra de la piratería. Pues con un click Mr. Amazon te trae todo lo que quieras en horas, pero aquí en Perú es sumamente dificil encontrar lo que quieres en la escaza oferta cultural de librerias, cines, tiendas, etc. Lugares como Polvos azules nos permiten recibir productos culturales que de otra manera nunca hubiesemos recibido. ¿También debería cerrarse Polvos Azules?

Manuel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Manuel dijo...
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F dijo...

la gente ahora comparte la información, ya no la piratea. esas son definiciones antiguas, estamos en otra época. los derechos de autor son conceptos que ya están siendo replanteados.

Anónimo dijo...

¿Y esto? ¿Paranaoia? ¿Catastrofismo? Ahora estoy más confundido que antes...

http://www.youtube.com/watch?v=BhrlCcEe7qw&sns=fb

Anónimo dijo...

http://109.236.83.66 <---MegaUpLoad is back!

Anónimo dijo...

bueno a mí no me sobra la plata.

Anónimo dijo...

Compartir información está bien, pero no puedes compartir lo que no es tuyo.

El caso Polvos azules es de una ilegalidad flagrante.

Por otro lado, lo que debe hacerse como alternativa es propiciar el consumo de cultura libre, pero libre de verdad: visitas a museos, a cineclubes, a bibliotecas públicas o privadas... Muchos limeños creen que, si no pueden comprarlo, no pueden consumirlo. Así que oponen compra a piratería. Pero hay otras formas gratuitas de consumo cultural. Solo que no estamos acostumbrados a sacarle provecho.

Manuel dijo...

Querido Anonimo, es cierto, que no puedas comprarlo no quiere decir que no puedas consumirlo. Pero, por favor.. eso de los cine clubs y bibliotecas es totalmente reducido y al alcanze de un numero reducido de personas. Dame el nombre de una biblioteca donde pueda prestarme libros especializados (que no sea la de una universidad con pensión mayor a los 1000 soles).
Además, no podemos eludir una realidad: INTERNET EXISTE y permite posibilidades de las que tenemos que hacernos cargo de alguna manera.

JaimeMat dijo...

no solo es un nuevo canal de distribución, se esta creando una nueva manera de retribución a los autores no solo se va a decidir por lo más barato a lo wue te gusta para siga produciendo más le vas a mandar plata y listo, muchos pocos van a financiar un gusto común.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Internet existe y, como en cualquier otro espacio, existe en él lo lícito y también lo ilícito. Aún no puedo entender por qué eso es tan difícil de asumir. También existen los que venden partes de autos legalmente y los que venden partes de auto ilegalmente. Y alucina qué: comprarle a los segundos es un delito. Que puedas hacerlo y que para la ley sea difícil de controlar no implica que tengas el derecho a hacerlo.

Anónimo dijo...

alucina qué: empiecen por abstenerse de comprar casi todo lo que dice made in china, para no contaminarse de la infamia del trabajo esclavo que está detrás de casi todos esos productos chinos

Anónimo dijo...

Sin embargo lo licito no es necesariamente lo moralmente correcto; ni lo ilicito, lo moralmente incorrecto. Ciertas reglas surgen en las comunidades para satisfacer ciertas necesidades insuficientemente atendidas por leyes vigentes. Si un marco legal no garantiza ni promueve la disponibilidad de ciertas manifestaciones culturales, es esperable que esa necesidad sea satisfecha a traves de otros canales. Asimismo, toda ley esta sujeta a cambios, y es esperable que haya intereses que se oponen a ciertos cambios de maneras simplistas. SOPA es un buen ejemplo, pues no considera el impacto del cambio tecnologico en las industrias culturales (no solo en referencia a la manifestacion cultural en si, sino a los habitos al apreciarlas), y cuyo principal interes es proteger a la industria del entretenimiento, en lugar de fomentar politicas de difusion cultural mas equitativas donde la difusion gratuita podria ser una alternativa.
Ahora bien, lo que dices sobre megaupload suena logico, pero seria necesario corroborar empiricamente quienes son los mas afectados por este tipo de alternativas, y quienes son, al menos, relativamente favorecidos (siempre habra alguien que se llene los bolsillos de manera facil, sea Dotcom o algun ejecutivo de CNN o Fox, y eso no deberia condenar la naturaleza de canal tecnologico de difusion). Las ventas del nuevo libro del academico A pueden no ser numerosas (sospecho que tampoco deben ser numerosas las bajadas gratuitas de su libro por megaupload o alguna de esas paginas), pero el academico A podria beneficiarse de la posibilidad de presentaciones y conferencias a raiz de la difusion de su trabajo. Quiza no le conviene al academico que ya gano prestigio y que venderia mas si no fuese pirateado. La difusion podria ser concebida, siguiendo a Bourdieu, como capital cultural, y este podria ser convertible (probablemente ya lo sea) a otro tipo de capitales, sean economicos o sociales.

Anónimo dijo...

Aquí hay conceptos extraños sobre Megaupload. Se habla como si Megaupload recogiera música y la vendiera, digitalizara libros y los vendiera. Megaupload no hace nada de eso, pero es utilizado por gente que hace esas cosas (lo cual, obviamente, es ilegal). Megaupload no cobra por disco pirata, como en Polvos Azules, ni cobra por libro fotocopiado, como hacen en Quilca. ¿Cuál es el gran negocio entonces? Pues, sencillamente, que es posible bajar gran cantidad de esos productos mediante una cuenta premium, y eso en los países donde los usuarios disponen de un ancho de banda decente, sino te conformas con tu lenta cuenta gratuita. Dicho en otras palabras, Megaupload te ofrece gratis una pistola, pero si quieres una ametralladora, tienes que pagar, así de simple. Y el tipo ha hecho millones... así también de simple.

Anónimo dijo...

Lo que dice el anónimo anterior me recuerda al argumento de la National Rifle Association: "Guns don't kill people, people kill people". Eso es para discutirse.

Anónimo dijo...

FAVERÓN,

Tu comparación con la venta de repuestos ilegales es clamorosamente errática. Internet no es equivalente al mundo físico. En Internet, los productos están sujetos a su contenido digital y definidos justamente por ellos. Ellos han sido transformados en información y es absolutamente factible su exacta replicación. De modo que no existe la naturaleza exclusiva que un fabricante le imponga a un producto, pues a fuerza del carácter unívoco de cualquier contenido digital, la adulteración, imitación, estafa o fraude desaparecen. Ahora bien, es inverosímil desear que se aplique la concepción de una ilicitud, ilegalidad o inmoralidad a un contenido que puede ser replicado indefinidamente con exacta presición, aun cuando el autor posea derechos sobre el objeto de su creación... ¡porque no es el mundo físico, sujeto a reglas estrictas y a leyes! Es un espacio donde el trámite de información está automáticamente privilegiado por sobre cualquier estructura legal. En Internet, un código preforma un producto para ser interpretado por el computador (las variantes excederían el delirio); los contenidos digitales, a su vez, se restringen al sentido visual, auditivo e intelectual (registros audiovisuales, música, vídeografía, fotografía, bibliografía, programas informáticos), y todo está digitalizado por esta univocidad entre lo que es presuntamente legal e ilegal.

Ejemplifico: Presumamos que se ha comprado un libro digital en alguna tienda por internet, ahora el adquiriente desea copiar el libro a un archivo .pdf (si es que el libro ya no está en dicho formato). Inmediatamente desea replicar el archivo, digamos, 3 veces en su computador, sin una intención específica. ¿Acaso está incurriendo en la ilegalidad de copiar piráticamente el libro? ¿debería asumirse esa práctica como nociva contra los derechos de autor?

Se puede especular sobre el tipo de usuario de este mecanismo, su necesidad cultural, su capitalización, su libertad de acceso a esta información; tanto más, se puede anatematizar al creador de este mecanismo calificándolo de delincuente. Muy bien, mas no son argumentos en contra del mecanismo en sí ya que esa replicación continuará: el consumo de esa información es gratuito, y la creación de un canal de distribución de ese estilo es apenas el reflejo de todo lo que representa Internet: una fuente leviatánica de información primordial, donde el usuario que informa (usa el mecanismo) es indistinguible por ser todos y nadie. Es un hermoso y libérrimo vacío legal.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Desde hace siglos existe la reproducción ilegal de los contenidos intelectuales de, por ejemplo, las obras de arte y literatura. Como cualquiera sabe, una novela no es el libro que uno tiene en las manos, sino otra cosa. Un novelista no es autor de una cosa de papel y lápiz sino de otra cosa, que es bastante más abstracta, y que es el verdadero objeto del plagio, la piratería y la reproducción ilegal. Quienes crean que eso es una novedad ignoran lo evidente e ignoran la historia.

Anónimo dijo...

Gonzalo Luna Chávez Vivo en Tacna. Esta ciudad está llena de piratería, pero de piratería mala para mi gusto (bodrios hollywoodenses, cumbias, pop, libros malos y muy comerciales y demás temas de moda pero de poca calidad). En Tacna no hay una sola tienda de material original de ningún tipo, ni musical ni de libros. Si quisiera actuar "a la legal" no podría, y pues sinceramente no estoy en la capacidad de comprar un cd a 100 soles o un libro a 150. Megaupload era para mi, como para muchísimos, romper las cadenas de la ignorancia y la poca capacidad adquisitiva y tener al alcance material de todo tipo de calidad y a mi gusto. Lo siento si es ilegal, pero prefiero que me llamen "pirata" o algo así, a estar en la oscuridad intelectual, sin nada más que "al fondo al sitio" o escuchar a los Wachiturros (bacán por la gente que les gusta, a mi no y prefiero tener otras opciones)... Te extrañaré Megaupload.

Anónimo dijo...

FAVERÓN,

Pero la reproducción ilegal de contenidos intelectuales de obras de arte y literatura, no equivalen a la existencia de esas reproducciones como contenido digital. El contenido digital de lo que fuere, en el campo informático, es una suerte de "materia" subyacente que puede transformarse en cualquier cosa, replicarse indefinidamente y difundirse a todas partes con la misma identidad, valor estético, intelectual o artístico de su matriz. Lo único que no puede sostenerse de esta manera es su valoración pecuniaria. ¿Por qué someter, entonces, esta lógica de difusión virtual a la lógica de reproducción física (pasible de distorsión, yerro, adulteración, delito)?

Ricardo Chiappe dijo...

Totalmente de acuerdo con lo que plantea en el post. Tampoco entiendo como puede existir tanta gente que no pueda distinguir con claridad el ámbito de lo licito y de lo ilícito en internet.

J. Sorel dijo...

"Desde hace siglos existe la reproducción ilegal de los contenidos intelectuales de, por ejemplo, las obras de arte y literatura." Ese es el problema de no historizar: empiezas a hacer afirmaciones dudosas de amplio espectro, que preocupan cuando el que enuncia tiene una preocupación obsesiva en mirar la paja en el ojo ajeno. La noción de "ilegalidad" en torno a los derechos de autor es moderna y no es cierto que "desde hace siglos" existe la reproducción ilegal (podríamos acusar a los romanos de 'copiar' a los griegos?, a los pintores del renacimiento de copiar las innovadoras técnicas de construcción espacial de los iluminadores de libros?). La idea de "reproducción ilegal" tiene menos siglos de los que parece tener en esa afirmación. Pero mas allá de ello, me parece que no se esta viendo la cuestión de fondo: la ley de marras no solo apunta a combatir la piratería (bajo ese argumento falaz de la perdida de dinero que afecta a la creación de empleo, pues me pregunto si los dueños de Sony o Universal Music se han quedado en la miseria o sin trabajo; y ojala que luego de esta ley aumente el empleo en ese sector en un país que necesita darle confianza a su golpeada clase media), sino al bloqueo de cualquier pagina que se considere ilícita en cuanto al trafico de propiedad intelectual (incluidas las paginas extranjeras, como Megaupload). Y ahi se tiene un argumento legal (inteligentísimo, desde luego, como la inopinada acusación de violación contra Julian Assange por la que fue detenido) para bloquear lo que sea: paginas como Megaupload, pero también como Wikileaks o cualquier otra que se le parezca. Pocos se han puesto a considerar el marco en el que esta ley adquiere su mayor impulso: los últimos movimientos sociales han sido una consecuencia del uso del internet, de blogs (como este), y redes sociales que han facilitado la opinión y critica abierta al modo en que están funcionando las cosas en este mundo cada vez mas atroz del "capitalismo tardio". El problema, entonces, es uno de perspectiva: no es solo una cuestión de derechos de autor e ilegalidad, es tambien un dispositivo de control en un ámbito donde el flujo de informacion no tiene regulaciones estrictas, como en el ambito factico de lo real, para ponerle limites al ejercicio de la libertad (y aqui asumo la idea politica de libertad de Hannah Arendt, para que no me acusen de idealismo). Y ello se debe con seguridad a la naturaleza virtual del internet, donde las formas de coaccion y el control a traves del ejercicio de la violencia monopolica del Estado son dificiles de poner en practica. Asi, solo quedan dos medidas prácticas inmediatas: declarar algo como "ilegal" y "bloquear" para que nadie tenga acceso y evitar que se "enteren". Aunque suene apocaliptico (que no lo es), este es probablemente el inicio de formas de regulación del flujo de información en el internet. Lo del “copyright” es adyacente o, en el mejor de los casos, la fachada de un dispositivo de control de la información. Como escribía el gran Nicanor: “USA, donde la libertad es una estatua”.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Sorel. ERl inicio de tu comentario es casi cómico. Citas esta frase mía: "Desde hace siglos existe la reproducción ilegal de los contenidos intelectuales de, por ejemplo, las obras de arte y literatura." Y después de un palabreo absolutamente carente de datos acabas concluyendo que "son menos siglos" de los que creo. En otro lugar he citado sólo un ejemplo que proviene de los juicios entre dramaturgos en el año 1585 en Sevilla. ¿Cuatro siglos y medio te parecen poco? ¿1585 no fue "hace siglos"? Tanto ruido para tan pocas nueces.

J. Sorel dijo...

Es cierto. Asumo la falta de precisión y, hasta cierto punto, la comicidad (me resultó antojadizo el estilo). Y para no seguir con el circo ambulante, solo pregunto: son comparables los aludidos juicios de 1585 con la nocion actual de copyright y el marco de esa nueva ley anti-pirateria? En que medida lo son? Es decir, se puede afirmar que en ese juicio en Sevilla se libra una batalla similar a la de la ley SOPA? Por que? Desde ya, gracias por la ilustracion.

@sludgeman dijo...

Hace poco descubri su blog y llegue a este post. Debo indicar que se esta incurriendo en un error que no veo que ninguno de los comentaristas aclara.
Megaupload es un negocio de alojamiento de informacion. Quienes cometen el acto ilegal son quienes descargan material alojado en los servidores de Megaupload que esté protegido por las leyes de propiedad intelectual.
Si cabe un ejemplo, es como un bar donde algunos asistentes negocian actividades ilicitas. ¿Es responsabilidad del propietario del bar hacer de policia y detener a los infractores? Me parece que no.
Puede la policia cerrar el local por lo que hacen sus parroquianos. Me parece que no. Las mismas actividades se mudaran a un nuevo local y los perjudicados son aquellos que usan el local para actividades legales.
Tengo algunas otras ideas sobre el problema de la "propiedad intelectual" pero ya seria ampliar demasiado. Solo lo dejo con esta pregunta? A quien corresponde determinar cuanto gasto es suficiente para velar por la proteccion de propiedad intelectual, que es un bien no exclusivo? ¿Al beneficiario que sabe cuando el costo de protección supera al beneficio economico de su creación? ¿O al Estado que puede asumir costos altos (a costa de todos los contribuyentes) y producir incentivos negativos en otros negocios?

Jorge Y dijo...

Totalmente de acuerdo con Sludgeman. Tenemos Uptobox, bitshare, rapidshare. Sólo son almacenadores, ellos no te venden el producto. Son lo que cuelgan los datos los que deben ser llevados a juicio.