5.4.12

¿Sofisma o ignorancia? Sobre un artículo de Alfredo Bullard


Hay que agradecerle al señor (a cualquier señor que pase por allí, en caso de que no creamos en un señor en particular) por la existencia de la página de opinión de El Comercio. Es más: si solo existiera la página de opinión de El Comercio del último 31 de marzo, ya esa sería razón suficiente para dar gracias.

Imagínense ustedes: arriba, presidiéndolo todo, una cita de José Vasconcelos, el filósofo que proponía el mestizaje como el futuro deseable de México, pero no para asimilar los elementos de las etnias indígenas, sino para moderar su influencia. Bajo su nombre aparece, en cursivas, el título que le da valor a sus palabras: Intelectual mexicano.


Al lado derecho de la página hay una columna de Martha Meier. No sabría por dónde empezar a criticarla; digamos solamente que es una loa al Papa Benedicto XVI en una nota titulada “La ecología del ser humano”. A la sombra del nombre de Vasconcelos, eso de “ecología del ser humano” no suena nada bien, querida Martha. La página se cierra con una columna de otra Martha, Martha Hildebrandt. Sí: esa misma Martha Hildebrandt, la “intelectual” del fujimorismo. (Sí: ese fujimorismo, el que entendía que esterilizar forzosamente a mujeres era una forma de hacer "ecología del ser humano").


La página, hasta allí nomás, ya parecería un ataque descarado no solo contra la intelectualidad, sino contra la simple inteligencia. Pero como en El Comercio la cosa nunca puede ser tan sutil, el centro de la página lo ocupa un artículo explícitamente escrito en contra de la actividad intelectual. El autor, a quien tras una breve lectura podemos juzgar libre de polvo y paja en cuanto a sospechas de actividad intelectual, es Alfredo Bullard. El artículo se llama “Intelectualidad anticapitalista” y bajo su cuenta y riesgo pueden leerlo aquí (les recomiendo abrir el pdf para potenciar el goce).


Comienza con lo que parece que va a ser el mismo viejo y aburrido argumento en defensa del cine y la literatura comerciales, ese argumento que obvia lo que cualquiera sabe: que el éxito comercial puede consagrar a productos terriblemente malos pero también a productos increíblemente buenos. Comienza así, pero de inmediato se pone peor. Bullard sostiene, en abstracto y sin ofrecer ejemplos, que la afirmación “es una película comercial” es siempre “una frase anticapitalista”. Y para maravilla de quienes sigan leyendo, luego añade que dicha “expresión es usada, con frecuencia, por intelectuales de izquierda”.


Frunciendo el ceño, acaso jugueteando con la idea de ser él también una especie de intelectual, Bullard pregunta: “¿Ha notado usted que la mayoría de intelectuales, en especial los que se expresan en palabras, como los poetas, novelistas, críticos de literatura y cine, periodistas de opinión y profesores universitarios vinculados a las letras, son de izquierda?”


Ante esa conmovedora e involuntaria confesión de quien siente que en su orilla ideológica escasean los artistas y los intelectuales (es decir, la confesión de quien se da cuenta de que en el mundo casi no hay arte o producción intelectual de algún valor que pueda asociarse con las “ideas” que él defiende), no cabe sino un poco de conmiseración. Pero no demasiada. Porque todo lo que viene después en el artículo es una serie de barbaridades y sofismas que no por risibles son inocentes.


(Disculpen si paso por alto las tonterías laterales de Bullard, como esa aclaración suya cuando dice “la mayoría de los intelectuales, en especial los que se expresan en palabras… son de izquierda”. ¿Debe uno suponer que los intelectuales de derecha no se expresan en palabras? Bueno; uno nunca sabe. Sigamos).


Un sofisma, por ejemplo, aparece cuando Bullard observa: “Es interesante que los que dicen preocuparse por las mayorías suelen menospreciar las expresiones culturales preferidas por esas mayorías”. Poco después añade: “Esas mayorías parecen, para nuestros personajes [sus personajes son los “intelectuales de izquierda”], estar en lo correcto cuando piden socializar la propiedad privada o aumentar impuestos para obtener dádivas del Estado. Pero están equivocadas cuando deciden qué película quieren ver”.


Oops. Pensemos en un caso: los “intelectuales de izquierda” afirman que las novelas de Harry Potter o las películas de la serie Twilight son productos comerciales de escaso o nulo valor estético y artístico (¿En verdad este hombre piensa que hay que ser de izquierda para decir eso? En fin). Según el argumento de Bullard, esa es una ruda traición de los “intelectuales de izquierda” contra la masa socialista. Porque uno debe suponer, siguiendo a Bullard, que los lectores de Harry Potter y la audiencia de Twilight son básicamente la masa proletaria, o la masa socialista, el electorado de izquierda, que los espectadores de American Idol y los seguidores de Al fondo hay sitio son, digamos, humalistas acérrimos o dirigentes de izquierda radical o activistas de PETA o Dios sabe qué; que los amantes de El señor de los anillos, mientras hacen su cola en el multicine, firman planillones exigiendo regalos del estado y la nacionalización de la banca.


Decía que a Bullard hay que tenerle conmiseración pero no demasiada. No demasiada porque es imposible suponer que un abogado que escribe en un diario de circulación nacional sobre temas de economía realmente no sepa darse cuenta de que “las mayorías” no son un idéntico e invariable grupo de personas: “la mayoría” que gusta del fútbol no es igual a “la mayoría” que votó por Ollanta Humala en las elecciones; “la mayoría” que quiere tener un smartphone no es idéntica a “la mayoría” que quiere que la seguridad social se extienda o que la estabilidad laboral se fortifique; e incluso si sí lo fuera, la coincidencia no tiene por qué surgir de dos impulsos ideológicos semejantes: la mayoría de los peruanos son machistas. ¿Eso quiere decir que la izquierda está moralmente obligada a defender el machismo?


No hay que tenerle tanta conmiseración a Bullard porque no es posible pensar que él de verdad crea esas tonterías. Cuando escribe lo que escribe tiene que saber que está diciendo cosas transparentemente falsas. Y no hay que conmiserarse excesivamente con quien usa una tribuna nacional para engañar a sus lectores. (Y si alguien me convence de que Bullard en verdad piensa así, entonces deben explicarme cómo puede tener una columna de opinión, sea en El Comercio o en El Hocicón de Polotillehue).


Bullard descubre cosas que nadie habría notado si no fuera gracias a las iluminaciones de este artículo, como que “el mundo académico… existe principalmente dentro de las universidades y las escuelas”. Y agudamente nota que, semanas atrás, cuando ese mismo diario publicó un estúpido artículo que culpaba a Vallejo y a Ribeyro de ser dos lastres de pesimismo en el imaginario nacional, Vallejo y Ribeyro, dos intelectuales de izquierda, fueron defendidos profusamente por… intelectuales de izquierda. Me pregunto qué vínculo misterioso encontrará Bullard entre los intelectuales de izquierda y los intelectuales de izquierda.


Pero, si ustedes siguen el argumento de Bullard (si tienen la paciencia), verán que a la mitad de su artículo deja de hablar de “los intelectuales de izquierda” y “los intelectuales de la palabra” para hablar en general acerca de “los intelectuales”. Ese giro es curioso porque en él plasma (o esconde) Bullard su idea central acerca del trabajo de los intelectuales: este hombre cree que los intelectuales no trabajan con ideas sino con palabras, y además cree que las palabras no tienen contacto real con el mundo: piensa que lo que dice un intelectual es, literalmente, letra muerta, y solo letra, signo vacío; cree que los intelectuales trafican con signos que son productos sin valor real (o sin poder referencial) y que por ello tienen que inventarse una suerte de mercado artificial, un circuito cerrado en el que ellos asignan o inventan valores arbitrarios para sus productos (valores aun más ficticios que el valor del dinero, vale aclarar: hablamos de discursos, textos, ensayos: palabras que flotan en el aire).


Uno se pregunta, por simple curiosidad, dónde quedan en su visión del mundo los intelectuales de derecha y los intelectuales del liberalismo. ¿O debemos suponer que el liberalismo no fue una creación de intelectuales? El artículo de Bullard nos deja con tres alternativas: o bien Smith y Mill y Dewey y Popper y Berlin y los demás ideólogos del liberalismo no fueron “intelectuales de la palabra”, sino que ellos sí encontraron, digamos, la relación entre las palabras y las cosas (disculpen que cite a un intelectual de izquierda); o bien fueron autores para la masa, que escribieron sus libros buscando ese éxito instantáneo que para gente como Bullard parece ser la medida de todas las cosas; o bien, claro, son intelectuales como todos los demás, y, por lo tanto, las cosas que dicen no tienen valor real en el mundo (solo en la burbuja académica), en cuyo caso leer a Bullard ya no tiene gracia ni siquiera como inmersión en el ridículo.


Pero eso último que digo es también un poco arbitrario: la relación que no existe, más bien, es aquella que debería haber entre las palabras de Bullard y las cosas que pensaron Smith y Mill y Dewey y Popper y Berlin. Bullard no es sino uno más de aquellos que usurpan el nombre del liberalismo para defender un torpe exitismo inmediatista, un mercantilismo sin luces morales ni éticas ni intelectuales, que cree más en la moda que en la inteligencia. Algún día se topará con el quinto libro de la Teoría de los sentimientos morales de Adam Smith y descubrirá que el fundador del pensamiento capitalista moderno consideraba a las personas como Bullard —aquellos que están siempre dispuestos a aceptar como bueno cualquier producto que obtenga éxito en el mercado— como seres fatuos, irrelevantes y confundidos. Y entonces, probablemente, Bullard acusará a Adam Smith de "socialistón".
...

15 comentarios:

Roberto dijo...

Aquí les dejo el artículo de Robert Nozick que Bullard comenta en su artículo: http://www.cato.org/pubs/policy_report/cpr-20n1-1.html. Básicamente, Nozick afirma que los intelectuales suelen odiar el capitalismo porque sus reglas de juego no les permite obtener el reconocimiento que sí ostentan en el mundo académico; así, terminan adoptando posiciones de izquierda.
Creo que Bullard no supo hilvanar bien sus argumentos y mezcló dos cosas que no tienen relación. Efectivamente, como bien anotas, criticar el "cine comercial" -o cualquier otra producción artística- no es una manifestación de odio hacia el capitalismo ni ver todos los días 'Al fondo hay sitio' una muestra de solidaridad con las masas. Mi impresión es que Bullard se apresuró y usó mal las ideas de Nozick para apuntalar sus puntos de vista.

Anónimo dijo...

habla de Mora Gago, el nuevo senderista

Bruce dijo...

A todo esto, bien raro que una persona que dice ser 'liberal', defienda a las 'mayorías'. Pensé que defendería a las individualidades.

Eduardo Gonzalez dijo...

O sea que -para colmo de males- el pobre Bullard solo esta regurgitando un articulo que le impresiono. El articulo madre no tiene pierde... es una especie de sociologia intuitiva, de salon de te, maravillosamente protegida de cualquier dato de la realidad. Se la voy a pasar a los directores y artistas de Hollywood, intelectuales de la palabra todos, que son anticapitalistas porque resienten la poca atencion que reciben de la sociedad capitalista.

Anónimo dijo...

No todos los intelectuales izquierdas son cortados con la misma tijera (compara Rochabrum a Diez Canseco),pero ciertas inconsistencias les son a todos comun:

1. A ninguno le gusta Fidel, Evo, Hugo Chavez, Mao, Stalin, China, etc... pero todos se alinean hacia esa direccion como modelo politico.

2. Hablan de las injusticias economicas, pero ninguno sabe de economia, ni entienden la sociedad de mercado.

3. Consideran al pueblo como el principal agente de cambio, pero en sus analisis siempre la masa es victima de manipulacion.

4. Por ultimo (Y esta es la peor, a mi manera de ver) parecen no haberse enterado que una importante mayoria del mundo vive bajo un regimen comunista (China) y que el principal socio comercial de ese pais es EEUU.

En resumen, viven en una burbuja.

Best,
Rafael E.

Octavio Mundaca dijo...

Bullard pudo haber confundido los conceptos (sin querer queriendo), pero la misión política de EL COMERCIO es bien clara: Primero publica lo escandaloso de la izquierda (sin mucha revisión), aunque sean mentiras. Siempre queda algo en la gente.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Vamos por partes. Dices sobre "los intelectuales de izquierda":

"A ninguno le gusta Fidel, Evo, Hugo Chavez, Mao, Stalin, China, etc... pero todos se alinean hacia esa direccion como modelo politico".

Falso. Tienes célebres intelectuales de izquierda, desde Galeano hasta Benedetti y Gabriel García Márquez que defienden el castrismo desde siempre. Tienes muchos otros que no. Tienes intelectuales de izquierda la talla de Ricardo Piglia que se reclaman maoístas y tienes miles de otros que no. Y decir que "Evo, Chàvez, Mao y Stalin" comparten un mismo modelo político es simplemente ignorarlo todo acerca de modelos políticos. Cuéntame, por favor, cómo es que el gobierno de Evo Morales es simultáneamente chavista, stalinista y maoísta. Quiero escuchar esa explicación.

Dices que "los intelectuales de izquierda":

"Hablan de las injusticias economicas, pero ninguno sabe de economia, ni entienden la sociedad de mercado".

Ok. Te recomiendo que leas un pequeño librito llamado "El capital" de un patita llamado Karl Marx. Hay quien asegura que el pata es de izquierda y que su libro está en algo acerca de asuntos económicos. Y luego lee a Adorno, a Benjamin, infórmate sobre cuál es el origen de muchas teorías contemporáneas del valor, la mercancía, la mercatilización, la alienación en el cirtcuito productivo, etc.

Dices que:

"Consideran al pueblo como el principal agente de cambio, pero en sus analisis siempre la masa es victima de manipulacion".

No tengo la menor idea de acerca de quién estás hablando, pero el "siempre" que mencionas me permite suponer que te refieres a todos. Te pido, casi al azar, que me des un ejemplo referido a algún intelectual de izquierda peruano. Digamos, dime cuál es la manipulación que plantea José Carlos Mariátegui.

Dices:

"Parecen no haberse enterado que una importante mayoria del mundo vive bajo un regimen comunista (China) y que el principal socio comercial de ese pais es EEUU".

Simplemente no entiendo. China vive bajo un régimen de control social comunista pero en una cadena de producción-comercialización internacional que es claramente capitalista. ¿Quién se supone que no se ha enterado de eso?

dario dijo...

Tal parece que Bullard ha leido mal o no ha querido leer bien a Nozick; la idea general (difusa?) que da origen a su articulo es buena pero su discurso esta mal redactado (intencionalmente?) ya que en muchos momentos recurre a generalizaciones innecesarias y claramente fuera de lugar, como al uso de categorias cuya definicion no hizo previamente (necesario acotamiento) y por lo tanto pierde rigor cuando no precision. Hay un anticapitalismo "genético" (véase las comillas) en una parte importante de la intelectualidad, eso Vargas Llosa lo ha criticado diciendo que es "mas facil declararse de izquierda para ganar el favor de auditorios universitarios y evitarse la pesada tarea de debatir". Hay también una flagrante incoherencia en ciertos sectores de la intelectualidad que "combaten" el capitalismo y prefieren vivir "dentro del monstruo" para luchar y vivir muy bien con las ventajas que reciben de ese capitalismo. No escogen vivir en Cuba, Corea Del Norte o Venezuela, sino prefieren USA o UK. Siguiendo la linea del prejuicio que trabaja Bullard, cambiaria "intelectuales de izquierda" por algo mas genérico e inclusivo: "politicamente correctos". Asi como se agrega el apellido "social" para supuestamente "elevar" el significado de algo, suele usarse el apellido "comercial" para denigrar. Eso no es ningun secreto y flota en el ambiente de modo impune. Comparemos "Inclusion Social" con "Inclusion Comercial" por ejemplo. La segunda es mucho mas practica y del mundo real, pero la primera luce mucho mejor aunque sea etérea y a veces objeto de trafico en el mundo de las ideas. Los "politicamente correctos" pretenden seguir ejerciendo el control cultural (y a veces real) de la politica, las artes y la academia. Aunque lograron muchos avances en los ultimos anos, estan perdiendo posiciones aceleradamente. Por ejemplo, tenian el control de El Comercio y ya no lo tienen. Cuando controlaban al decano de la prensa, éste era el "Non Plus Ultra" del periodismo, el paladin de la progresia (???). Ya no lo tienen y ahora aprovechan todo resquicio para atacarlo. Antes y ahora El Comercio publicaba cosas interesantes y también sandeces, por ejemplo el bodrio de siempre llamado SOMOS.

Anónimo dijo...

"Pero eso último que digo es también un poco arbitrario: la relación que no existe, más bien, es aquella que debería haber entre las palabras de Bullard y las cosas que pensaron Smith y Mill y Dewey y Popper y Berlin. Bullard no es sino uno más de aquellos que usurpan el nombre del liberalismo para defender un torpe exitismo inmediatista, un mercantilismo sin luces morales ni éticas ni intelectuales, que cree más en la moda que en la inteligencia. Algún día se topará con el quinto libro de la Teoría de los sentimientos morales de Adam Smith y descubrirá que el fundador del pensamiento capitalista moderno consideraba a las personas como Bullard —aquellos que están siempre dispuestos a aceptar como bueno cualquier producto que obtenga éxito en el mercado— como seres fatuos, irrelevantes y confundidos. Y entonces, probablemente, Bullard acusará a Adam Smith de "socialistón".
Este fue el cierre perfecto. Ja, no creo que Bullard se atreva a escribir una respuesta (aunque sería bueno que lo haga, para que todos podamos reírnos un poco más). Me gustó también el primer comentario (el de Roberto).

Creo que lo ha quedado muy claro es que Bullard usa las ideas y argumentos de otros (y los usa mal, que es lo peor) para defender un sistema perverso que ni siquiera se asemeja lo suficiente a lo que idearon los padres del capitalismo tradicional, quienes no abalaban, por ejemplo, la idea de que el Estado privilegie a las grandes empresas con tratos especiales o que el Estado limite la competencia, favoreciendo el surgimiento de monopolios y dañando a los consumidores, etc. Este usurpador (como bien lo has definido) que además es un pésimo articulista, no debería tener una columna de opinión en un periódico "serio". Si el no entiende de verdad lo que piensan las personas a las que admira y a quienes copia, entonces tiene dos opciones: o se intruye un poquito más al respecto o que se calle. Así de simple y eso va también para varios patitas del Comercio que publican por publicar, paporreteando y haciendo el ridículo.

En fin, buen post como siempre Faverón, te mando un saludo, espero que pases un buen fin semana.

Anónimo dijo...

No quise escribir abalaban, sino avalaban. Maldito teclado (no, malditos dedos). Bueno ya está.

Anónimo dijo...

Gracias Gustavo por tu articulo
ese patita bullard es endiosado por los alumnos de derecho que de un tiempo a esta parte se decantan con el discurso del analisis economico del derecho como si fuese la novena maravilla, dejando de lado el analisis critico y el acervo humanistico que tanta falta hace en estos tiempos. muchas gracias por el dato último acerca de la obra de smith, no la conocía, ahora a conseguirla

slds

jose carlos

Anónimo dijo...

Gracias Gustavo por tu articulo
ese patita bullard es endiosado por los alumnos de derecho que de un tiempo a esta parte se decantan con el discurso del analisis economico del derecho como si fuese la novena maravilla, dejando de lado el analisis critico y el acervo humanistico que tanta falta hace en estos tiempos. muchas gracias por el dato último acerca de la obra de smith, no la conocía, ahora a conseguirla

slds

jose carlos

Anónimo dijo...

Déjame postear un comentario bien tontito: Gustavo Faverón Patriau, soy tu seguidora #1, tu blog es MUY adictivo ¿sabías? me encanta, si pudiera, me lo fumaría :P

Bruno dijo...

Bullard trata de jugar a ser el Richard Posner peruano pero no tiene el voltaje neuronal para siquiera hacer una mala imitación.
El artículo pinta de cuerpo entero lo tóxico del pensamiento "libertario" moderno. Solo se mide y se premia el éxito mediante cuanto dinero y posesiones haz acumulado. Lo más triste es que la mayoría de libertarios o neoliberales si prefieren son tan o más dogmáticos que los socialistas que ellos critican. Adoran a von Mises y a Hayek casi como un guardia revolucionario amaba a Mao. Y no es ninguna sorpresa. Lean "La mente anticapitalista" de von Mises y van a encontrar exactamente lo que dice Bullard (mejor redactado claro esta). Breve resumen: sino crees que el capitalismo es perfectamente meritocrático, entonces eres un rojo envidoso

Anónimo dijo...

Acabo de leer el artículo de Bullard y me parece que Faverón no lo ha entendido bien. Saca las palabras fuera de contexto y pretende mostrar a Bullard como una persona de limitada inteligencia y comprensión. La idea que subyace al artículo de Bullard es la de mostrar las inconsistencias de los intelectuales de izquierda. Reniegan del mercado, pero no dan una alternativa; o, peor aun, viven de y se benefician de él. Ya lo han dicho varios: el libre mercado no es un sistema perfecto pero es el menor imperfecto que existe. Yo tengo la idea que el caviarismo es una forma de vida: medra de las debilidades del mercado, critica todo, pero es incapaz de articular una propuesta de desarrollo. Los izquierdistas tienen algo de soñadores, mucho de interesados y poco interés en el desarrollo nacional.