15.11.12

Qué hay detrás de la tauromaquia, 1

El ejercicio del arte, tal como se lo entiende en casi todas sus concepciones modernas, implica la crítica de un sistema de valores y de un estado de las cosas, el intento de minarlos, cuestionarlos, desplazarlos y reemplazarlos en el futuro.

La tradición, en cambio, en sus formas más duras, es siempre un ejercicio positivo: es una preservación, no una crítica. Si yo defiendo una tradición, debo decir cuál es el sistema de valores que esa tradición representa y que yo quiero conservar.

(Por supuesto, hay algo de tradicional en todas las artes, pero es en su relación genealógica con otras obras del mismo arte, no en su relación con el mundo allá afuera; y también existe un arte conservador, en el que la carga tradicional se acentúa y llega a parecer predominante. Pero ni siquiera el arte conservador ha renunciado jamás a la aspiración crítica y al potencial transformador).

La confusión en la que caen los defensores de la tauromaquia se produce en el momento en que intentan abogar por ella como arte, cuando está claro que lo que hacen no es defender un arte sino una forma dura de tradición, es decir, una que se basa en la repetición formal y ceremonial de una misma acción, un mismo signo inmutable: una reinstauración del pasado en el presente, sin idea de futuro: un anacronismo, literalmente.

Esto significa que los defensores de la tauromaquia deberían dejar de empeñarse en justificarla en términos estéticos, como arte, porque la tauromaquia sólo comparte con el arte rasgos exteriores pero no su espíritu, que es un espíritu crítico. Tendrían que explicar cuál es el sistema de valores que defienden al abogar por la permanencia de esa tradición.

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo. La tauromaquia es una manifestación cultural (entendiendo cultura en el sentido antropológico) como lo es la procesión del señor de los milagros, o el clásico U-Alianza. El interés de los taurófilos por etiquetar a las corridas de toros como espectáculo "artístico" tiene como objetivo también buscarle una exoneración tributaria.

Alexandro Saco dijo...

sobre el tema http://www.civilizacionperu.blogspot.com/2012/10/defensa-animal-dos-temas.html

Alexandro Saco dijo...

Otro asunto igual de manido que aparecerá: la fiesta brava es un arte. Se trata de una tradición, como tantas otras; endilgarle la categoría de arte es un antojo emanado de la atracción de algunos artistas e intelectuales hacia las corridas. El arte no necesita invadir otras voluntades vivas (animales) para lograrse, menos aun si éstas no expresan su voluntad. El arte deriva de y es un proceso creativo, no de un enfrentamiento; ni la música literatura poesía o pintura requieren mayor enfrentamiento que el que puede tener el creador consigo mismo, con consecuencias sólo personales. El toreo no encaja en la creatividad, a no ser que disminuyamos el ánimo artístico a las piruetas levantando el culo que el hombre enmallado de la estocada hace en la arena. Comprarnos el cuento del arte es igualar la incomparable creación artística con una tarde para la borrachera en la que el clímax es la sangre fluyendo del cuerpo del animal.

Anónimo dijo...

Please, luego uno sobre los publicistas que creen que la publicidad es un arte (I´m looking at you, @oxitobrands).

Anónimo dijo...

Salvo que uno no comparta la idea de que el ejercicio moderno del arte implique la crítica de un sistema de valores o de un estado de las cosas al que se busque minar, cuestionar, desplazar y reemplazar en el futuro. De hecho, la idea del arte crítico está formulada de manera ambigua, pues no se entiende si se refiere a la crítica social, la crítica de la cultura, la crítica estética o la crítica de la subjetividad del autor. O todas las anteriores. O ninguna de las anteriores.

Por otro lado, estoy seguro de que entre quienes consideran que los toros son un arte hay personas con argumentos pobres y personas con argumentos tan o más elaborados que el suyo, de modo que no dejaría de ser interesante si personalizara el debate en lugar de construir un monigote al cual vapulear.

Baldomero dijo...

Querido Gustavo ni tu mismo pareces seguro de lo que afirmas en tu primer párrafo....
En todo caso si no explicamos es porque no nos dejan expresarnos y hay un monopolio de lo políticamente correcto, en este caso, ser antitoros. En todo caso revisa varios escritos de MVLL al respecto, de Savater y tantos intelectuales que han hablado sobre el tema. (En el Perú en abril hicimos circular un Manifiesto firmado entre otros por MVLL, pintores, fotógrafos, escultores, etc.) Incluso el mismo valdelomar en su "Belmonte El Trágico". También la sentencia del Tribunal Constitucional de 2011, la declaratoria del gobierno Francés, refrendado por el Constitucional, declarando los toros Ptrimonio Cultural Inmaterial, el del Parlamento Portugués, etc.

Baldomero Cáceres Vegas dijo...

En la tauromaquia el hombre se revela ante la muerte y la vence,descubren los toreros (que son artisitas) el pulso de la muerte misma, y se lo toman. El torero trastoca el ritmo natural de ese ciclo vida- muerte y vence a la muerte creando en el espectador la ilusión y la fantasía conovedora de que la muerte puede ser vencida a través de una técnica y de un estética. Otra cosa es que tu no quieres que sea un arte porque no te gusta. Que discrimines por lo tanto y no sepas reconocer lo que otros saben apreciar y tu no, no es un poquito soberbio? Abrazo.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

La tauromaquia puede ser todo lo que quieras y puede representar todo lo que quieras y puedes adjudicarle todos los sentidos que quieras pero eso no la vuelve una forma artística; eso simplemente la vuelve una representación con un cierto sentido. Pero el arte se distingue por el sentido INDIVIDUAL de cada obra no por el sentido general que quieras asociar con toda una actividad. Nadie sería tan torpe de decir "la literatura representa X" o "la tragedia griega representa X" o "la pintura occidental representa X" porque es obvio que cada obra literaria, cada tragedia y cada pintura representa una cosa diferente. Si tú eres capaz de decir qué es lo que la tauromaquia representa, si puedes decir, como has dicho, "la tauramaquia representa X" o "significa X", etc, es precisamente porque no es una forma artística. Si alguien dijera "la novela representa X" le caerían a pedradas por torpe, por simplificar un referente infinitamente complejo, porque cada novela es un universo aparte. Nadie puede reducir eso a tres frases rimbombantes aplicables por igual a cien mil objetos distintos, no si hablamos de arte. Sí lo puedes hacer con la tauromaquia, porque no tiene la complejidad del arte. Y, por cierto, decir que una cosa no es arte no es un acto de soberbia. Mira, por ejemplo: "la física no es un arte", "la antropología no es un arte", "el ping-pong no es un arte", "la fabricación de alicates no es un arte". ¿Soberbia? No. (Y que conste que la física y la antropología son mundo inabarcablemente más complejos que la tauromaquia). Soberbio sería terminar una discusión descartando la opinión del otro y diciendo, simplemente: "no sabes reconocer lo que otros sí saben apreciar y tú no". Pero, mira qué curioso: esa frase la has escrito tú, no yo, mi querido Baldomero.

Anónimo dijo...

Hola:
El problema con los taurófilos en el Perú es que quieren que el Estado los siga financiando. Si el Estado deja de subvencionar las corridas de toros éstas desaparecen de nuestro país. Casi la totalidad de Plazas de Toros en el Perú son de propiedad del Estado. Un Estado que no construye bibliotecas ni teatros (ya ni hablo de colegios u hospitales), construye Plazas de Toros. Porqué no se venden las plazas de toros. Porqué los taurófilos no construyen sus propias Plazas de Toros, porqué no quieren pagar impuestos (cuando voy al cine a ver una película de Tim Burton, Almodóvar o Tarantino pago mis impuestos). Creo que las corridas de toros no deben prohibirse, con todo lo horrible que son siguen siendo un ejercicio de libertad (creo que es el único argumento racional que tienen los taurófilos), pero que no quieran que mis impuestos financien su morbo. No me van a descontar de mi sueldo para que un señor de pantalón apretado masacre a un animal.
Y sobre el manido argumento de que, al haber escrito sobre toros Vargas Llosa, Sabater (ponga en duda su condición de artista del gran pensador español), Lorca, Hemingway y Valdelomar entonces los toros son arte es verdaderamente ridículo y falaz. Vargas Llosa ha escrito sobre miles de temas, desde huelgas estudiantiles hasta formas de esclavismo en las selvas del Perú. Las mejores páginas de Vargas Llosa en sus novelas son sobre la miseria y bajeza humana. La miseria humana es arte en la obra de Vargas Llosa, no fuera de ella. Las corridas de toros pueden ser arte en la prosa o pincel de un gran artista, fuera de ellas es un acto de salvajismo. El arte tiene esa facultad: de hacer bello lo salvaje, lo bárbaro. No por ello debemos querer que lo salvaje nos siga gobernante. Vamos, me gustan los comic de zombis, no por ello voy a querer que el mundo se destruya en un apocalipsis de horror.
Y eso de que el hombre de revela frente a la muerte en la tauromaquia es también absurdo. Un toro es un animal bravo igual que un caballo chúcaro, pero no son animales que maten por instinto (como un león, un cocodrilo o un tiburón). El torero podría danzar frente al toro, pero porqué tiene que matarlo, hasta ahora no lo entiendo: ¿para rebelarse ante la muerte, tiene que matar?
Miguel Torres

Anónimo dijo...

Hola:

Sentencia del Tribunal Constitucional del Perú: Exp. Nº 0042-2004-AI/TC (Un Tribunal Constitucional con juristas de mejor nível que el del año 2011 que ha venido dando sentencias a favor del conservadurismo màs rancio como la que es sobre la PUCP): "
el Estado tiene el deber de asegurar que las personas no actúen con violencia frente a otras personas, ni con crueldad contra los animales, lo cual tiene un fundamento jurídico y ético”. Y agregó brillantemente: “no existe ningún argumento racional que justifique el que el ser humano someta a torturas, tratos crueles y dé muerte, innecesariamente, a los animales… Tal actitud es contraria con la ética y contra la naturaleza racional y emotiva del propio ser humano, pues el respeto a los animales por parte de toda persona halla su fundamento también en el respeto mutuo que se deben los hombres entre sí". Miguel Torres

Leer más: http://blogs.semanaeconomica.com/blogs/debate/posts/debate-sobre-corridas-de-toros#ixzz2COjiO6eF

Fernando Salinas dijo...

Si los taurinos defienden su posición apelando a supuestas "tradiciones", debería empezar por investigar primero qué "tradicion" se nos quiere endilgar. Leamos entonces al cronista Manuel Atanasio Fuentes, en su "Estadística General de Lima", publicada en 1858.

"La necesidad de ir á toros era tan fuerte en los habitantes de la capital, que una persona se hubiera creido desgraciada si á costa de un sacrificio ó de un crimen no pudiera procurarse el placer de ver morir á un toro á manos de un hombre o á un hombre en las astas de un toro. (...) La muger de vida alegre mandaba á un usurero uno de sus vestidos ó su cama; y el populacho, ménos escrupuloso, pero no ménos apasionado al espectáculo, se entregaba al hurto y al robo, con desenfreno, en los días próximos a una corrida. Antes, como ahora, en el interior del edificio se vendian comestibles y licores, y esto ocasionaba regularmente el mayor gasto. La plebe no goza sin aguardiente; se embriagaba siempre o casi siempre, y de allí las riñas, las heridas y las muertes. "

Esto no lo dice un grupo de antitaurinos, de esos que se tiran al suelo semidesnudos con una banderilla amarrada al cuello, como ocurrió una vez en Zaragoza el 2008. Esto lo escribió un renombrado cronista a mediados del siglo XIX. Ahí está, pues, la "tradición" que los taurinos quieren hacer prevalecer sobre la mente de los que no comulgan con la insanía de su círculo.

Fernando Salinas dijo...

Si los taurinos defienden su posición apelando a supuestas "tradiciones", debería empezar por investigar primero sobre lo que nos quieren endilgar. Leamos entonces al cronista Manuel Atanasio Fuentes, en su "Estadística General de Lima", publicada en 1858.

"La necesidad de ir á toros era tan fuerte en los habitantes de la capital, que una persona se hubiera creido desgraciada si á costa de un sacrificio ó de un crimen no pudiera procurarse el placer de ver morir á un toro á manos de un hombre o á un hombre en las astas de un toro. (...) La muger de vida alegre mandaba á un usurero uno de sus vestidos ó su cama; y el populacho, ménos escrupuloso, pero no ménos apasionado al espectáculo, se entregaba al hurto y al robo, con desenfreno, en los días próximos a una corrida. Antes, como ahora, en el interior del edificio se vendian comestibles y licores, y esto ocasionaba regularmente el mayor gasto. La plebe no goza sin aguardiente; se embriagaba siempre o casi siempre, y de allí las riñas, las heridas y las muertes. "

Esto no lo dice un grupo de antitaurinos, de esos que se tiran al suelo semidesnudos con una banderilla amarrada al cuello, como ocurrió una vez en Zaragoza el 2008. Esto lo escribió un renombrado cronista a mediados del siglo XIX. Ahí está, pues, la "tradición" que quieren los taurinos hacer prevalecer sobre la mente de los que no comulgan con la insanía de su círculo.

Onophrius dijo...

Mmmmm... El arte no necesariamente tiene que ser crítico ni cuestionador, ni ha sido así siempre, ni lo es necesariamente ahora.

Enrique Bardelli dijo...

La vez pasada escuché a Baldomero Cáceres, un gran actor, en el programa de Beto, y sinceramente me quedé pasmado ante tan ridículas y anacrónicas afirmaciones de que la tauromaquia es un arte y ahora se atreve a decir que uno no puede entender ese arte como lo hacen otros que sí lo entienden. Es necesario ser tan racional o inteligente para entender ese "arte"? No por supuesto! Y escuché también a Philip Butters en el programa de Lúcar expresarse como un ser primitivo a favor de ese "espectáculo", de Butters no me extraña desde que está a favor o cree a ciegas en la inocencia de Fujimori. Según estos dos puntos de vista para validar a las corridas como un arte y debe de perdurar en el tiempo como una expresión cultural en el Perú, entonces que Italia reinstaure los circos romanos donde morían hombres o leones, o que los países excomunistas o exmarcistas o exmaoístas vuelvan a practicar ese tipo de anacronismos de ideología para seguir aplicándolos. Es espantoso escuchar a Baldomero decir que ese "arte" es aquel donde el hombre vence a la muerte o la reta y gana, acaso siempre gana??? O escuchar a Butters decir que no hay diferencia entre la muerte del toro en un camal o en una corrida. Acaso a un camal van cientos de personas a presenciar cómo muere un toro? Que lógica para más ridícula! A una corrida SÍ va gente a presenciar no sólo la muerte de un animal, sino a disfrutar de su tortura hasta su muerte, y que le corten la oreja y toda esa barbarie. Y cuando ven a un torero sucumbir ante los cuernos de un toro, seguro dirán, "ay que horror, pobre muchacho!". Esa pobre gente que disfruta de ese circo romano, porque es muy válida la comparación, también sabe que un hombre puede morir en una corrida, o hasta un pobre caballo.
Tengo varios calificativos para decirles a estos dos personajes famosos de la TV peruana, pero me los reservo para que Gustavo Faverón no me censure esta crítica a un espectáculo tan horrendo y sangriento, y por ellos dos digo esto último, que vengan los circos romanos de la antigüedad al Perú! Y a aplaudir se ha dicho!

Saludos mi estimado Gustavo que soy un admirador de tus puntos de vista,

Enrique

Anónimo dijo...

Sr. Faverón, tampoco tiene derecho a quejarse por no tener derecho a decir nada.

Anónimo dijo...

Esa sentencia del TC del 2004 fue derogada por una del 2011 en la que reconoce el carácter cultural de las corridas de toros. Habría que determinar si los criterios para definir "arte" que utiliza Faveron son ciertos, vigentes, obligatorios o de donde salieron exactamente, porque tal vez, la música clásica no encaje en ellos. Por otro lado, la fiesta se defiende en tanto es una expresión cultural que pertenece a una cultura minoritaria, una de las tantas que coexisten en el Perú y que tiene casi 5 siglos de vigencia (protegidas constitucionalmente) y cuyos criterios, valores y sentido del arte tiene vigencia -como toda cultura- entre sus miembros, al interior de si misma y no hacia fuera y mucho menos ante quienes sin ser parte de ella, quieren eliminarla, en una forma renovada de avasallamiento cultural que en el fondo se contrapone a la libertad.
Jaime