3.10.12

Sobre el indulto a Fujimori

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Es perfectamente legal presentar un pedido de indulto, respaldarlo con documentos y alegatos, sustentarlo en el discurso. Por distintas causales, en principio, todos quienes purgan una condena tienen derecho a pedir un indulto. En la discusión del indulto a Alberto Fujimori, sin embargo, parece que algunos creyeran que basta con tener derecho a pedirlo para que el indulto se vuelva inminente, un simple trámite. Obviamente no es así. Es una --a mi juicio, extraña-- prerrogativa presidencial conceder indultos; ciertamente, no es una obligación.

Si se quiere considerar seriamente la forma en que los hijos de Fujimori han pedido este indulto, es decir, como un indulto humanitario, se tiene que considerar previamente qué entendemos por humanitarismo. La cosa más obvia es que uno no es humanitario selectivamente, sino humanitario en general. Hay decenas y quizá centenares de internos del sistema carcelario peruano que sufren enfermedades graves, agudas, crónicas y en muchos casos terminales; ese sistema carcelario tiene a la inmensa mayoría de esas personas viviendo en condiciones que lindan con el salvajismo, arrumados en celdas diminutas sin higiene alguna, privados de tratamiento médico, en una situación que de hecho agrava material y tangiblemente la situación de su salud.

En la última década, en las cárceles peruanos han muerto 150 personas como producto de enfermedades: pacientes con cáncer, pacientes con tuberculosis, pacientes con Sida, etc. Si ustedes no han escuchado a los miembros de la familia Fujimori decir nada acerca de esos fallecimientos, ni los han visto enarbolar la bandera del humanitarismo en nombre de ellos, eso no debe sorprender a nadie: el fujimorismo jamás ha sido humanitarista. Su líder histórico, Alberto Fujimori, está en la cárcel por crímenes de lesa humanidad. No será difícil explicar que la invocación del humanitarismo en los labios de un reo por crímenes de lesa humanidad suena a farsa.

Eso no sería un argumento válido contra Fujimori en ninguna instancia de un juicio: la ley nos pide juzgar por igual a todos, a partir del mismo impulso de objetividad, incluso a quienes cometen crímenes de lesa humanidad. Pero en el caso de un indulto, que es una gracia concedida fuera de los límites de lo judicial, desde el Poder Ejecutivo, el argumento sí es digno de considerarse: porque, en un caso como el de la posible libertad a Fujimori, está claro que su liberación no sería tomada públicamente como la liberación de una sola persona: sería la reivindicación de toda la moral fujmorista, construida precisamente sobre la idea de que un gobernante autoritario tiene derecho a cometer las mayores bajezas y al final se salvará de sufrir los rigores de los que no se libraría un ciudadano cualquiera.

Muchos de los otros reclusos que agonizan en las cárceles peruanas están allí por crímenes graves, otros por delitos menos relevantes: liberarlos no supondría violar la equidad legal que debe mantenerse entre la magnitud de la falta y la magnitud del castigo. Más allá de que sea o no sea legal la presentación del pedido de indulto a Fujimori, vale la pena preguntarse: ¿qué cosa hay en el caso de Alberto Fujimori que le dé a la resolución de su indulto prioridad alguna sobre los muchos otros casos en los que el indulto pueda ser un instrumento considerable?

¿Qué cosa ha hecho Fujimori para merecer cualquier tipo de gracia de parte del pueblo peruano (porque el indulto presidencial no es otra cosa que un favor concedido por un funcionario que representa a la nación)? ¿Ha pedido perdón alguna vez por sus crímenes? ¿Ha pagado la reparación civil que el Estado le exige? ¿Ha devuelto los millones y millones robados del tesoro público? No, obviamente. Lo que ha hecho es burlarse públicamente de la nación, renunciar por fax, postular a un cargo público en Japón, intercambiar sonrisitas cómplices públicamente con Vladimiro Montesinos, organizar desde su supuesta prisión una campaña electoral que no tenía otro objetivo que recolocarlo en el poder a través del señuelo de su hija.

Un acto humanitario jamás debe ser ni parecer una afrenta. Y la liberación de Fujimori sería claramente una afrenta contra miles de personas, sus víctimas directas, y contra millones de otras personas que padecieron su dictadura y su burla contra las instituciones de la democracia.

Yo creo que el presidente Humala debería negarle el indulto a Fujimori. Pero no se lo debería negar mañana: se lo debería negar después de considerar (cosa que él puede hacer de oficio) todos y cada uno de los casos de internos que atraviesen por situaciones médicas de riesgo mortal y que hayan cometido crímenes menores que los cometidos por Fujimori. Es decir, debería considerar todos los casos antes de considerar el suyo, y cuando considere el suyo, debería romper el papel en dos y lanzarlo al tacho de basura de su despacho en Palacio de Gobierno. El mismo tacho al que fueron a parar, desde Belaunde en adelante, durante veinte años, todos los informes que los organismos de derechos humanos enviaron al gobierno del Perú entre 1980 y el año 2000.

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12 comentarios:

Camilo Deza dijo...

Gustavo, justamente Juliana Oxenford le hace el pare a Isaac Mekler con argumentos similares y acertados por cierto.

Acá te paso el enlace:
http://t.co/d1pwJ8hq

La descripción del video y los comentarios son realmente jocosos.

Camilo Deza dijo...
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Camilo Deza dijo...
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Camilo Deza dijo...
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Camilo Deza dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
LuchinG dijo...

De acuerdo, hasta la mitad del último párrafo.

Ivan Guarda dijo...

Gustavo:
Había olvidado mi resentimiento hacia el Fujimorismo, por toda las ene razones para tenerlo y tu me has hecho recordar cosas que son ciertas. Tienes razón, nos se le debería indultar. Nunca se ha arrepentido y por lo mismo el como consecuente y hombre debe morir en "sus trece".

Anónimo dijo...

donde dice: Dame tu voluntad, podría decir:
"AQUÍ TE TRAIGO ESTE PRODUCTO GOLOSINARIO..."

Gustavo von Bischoffshausen dijo...

Eso nos enseña que no hay que bajar la guardia. El cuestionamiento de la Comision de la Verdad y el pedido de indulto a Fujimori son harina del mismo costal

Gustavo von Bischoffshausen dijo...

Eso nos enseña que no hay que bajar la guardia. El cuestionamiento de la Comision de la Verdad y el pedido de indulto a Fujimori son harina del mismo costal

Anónimo dijo...

Hola Gustavo:

¿Por qué tantos comentarios eliminados?

Muy bueno el post. Te dejo un enlace sobre algunas razones jurídicas que sustentarían que no proceda el indulto.

Un fuerte abrazo,

GCG

http://puntoedu.pucp.edu.pe/videos/hoy-en-hablapucp-elizabeth-salmon-habla-sobre-el-indulto-a-fujimori/

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Hola, y gracias. Yo no elimino comentarios. Si te das cuenta dice "eliminados por el autor": se refiere al autor del comentario. Sí fuera yo, diría "eliminados por el administrador". Creo que fue simplemente alguien que por error mandó el mismo comentario varias veces.