16.5.12

La mujer es la culpable

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Según dijo hace años el obispo de Tenerife, hay menores de 13 años "que desean el abuso e incluso te provocan". Ustedes y yo leemos eso y sentimos ganas de tener a este obispo en frente para pegarle un puñetazo, incluso los que nunca en la vida hemos dado un puñetazo. Nuestra reacción es natural: se llama indignación. Y es una forma particular de indignación: la sentimos cuando un miserable intenta culpar a una víctima del crimen cometido contra ella por su victimario.

Todo lo agrava el hecho de que se trate de crímenes realizados en el marco de una relación jerárquica, llevados a cabo por un poderoso contra la persona sobre la cual ejerce su poder: un jefe sobre un empleado, un adulto sobre un niño, un padre sobre su hijo, un sacerdote sobre un monaguillo, un profesor sobre un alumno, un jefe político sobre un seguidor, un psiquiatra sobre un paciente, un consejero espiritual sobre un discípulo, un policía sobre un recluso, un oficial sobre un soldado, un instructor sobre un recluta, etc.

El último escándalo de ese tipo en el Perú, caso pendiente de juicio cuyos resultados falta conocer, es el del congresista Walter Acha y su ex jefa de prensa, Idelia Calderón, que lo acusa de haberla drogrado en un hotel, haber abusado sexualmente de ella, haberla dejado embarazada, haber reconocido el hecho y haber aconsejado un aborto que finalmente no debió forzarse porque ocurrió naturalmente, debido al estrés de la situación. Existe una grabación que parece apoyar muchas de esas presunciones.

Mientras el partido de gobierno expulsa a Acha y el consenso parlamentario parece ser levantarle la inmunidad lo antes posible para que sea sometido a juicio, no faltan los pupilos del obispo de Tenerife, que prefieren, antes de cualquier averiguación, echar sombras sobre la posible víctima, deslizar comentarios intrigantes sobre la conducta de ella, poner en duda cada una de sus palabras, dibujar una sonrisa cínica ante sus declaraciones, y acusarla implícitamente de propiciar la intimidad con Acha, o incluso de sostener una relación voluntaria aunque clandestina con él. Para ellos, no hay que juzgar el posible crimen: primero hay que juzgar a la posible víctima.

La primera es Luisa María Cuculiza. La conocemos desde hace tiempo. Es la hipócrita que se ha pasado veinte años vendiendo una imagen de defensora de la mujer sin tener el menor escrúpulo para, al mismo tiempo, apañar el crimen misógino más masivo de la historia del Perú: el caso de las esterilizaciones forzadas ordenadas por el gobierno de su patrón, el criminal Alberto Fujimori, al que ella representó y representa en el Congreso de la República hasta el día de hoy.

Cuculiza, tras recitar alguna condena burocrática y formulaica contra el congresista Acha, pasó a explayarse acerca de las oscuridades del espíritu y los errores lógicos de una mujer que aceptaba dormir en una misma habitación de hotel con el parlamentario, a pesar de que todas las versiones publicadas hasta hoy señalan que Idelia Calderón fue llevada a esa habitación con engaños y después, según dice su acusación, incapacitada con drogas y dejada inconsciente.

Y para que la cosa no quede ahí, para darle a sus declaraciones ese toque adicional de bajeza que todos hemos aprendido a esperar del fujimorismo, Cuculiza señaló que Idelia Calderón no debió dormir en esa habitación porque debió "guardar respeto y distancia con su jefe". Así es: Cuculiza sostiene que la violación jamás se habría producido si Idelia Calderón le hubiera "guardado respeto" a su jefe. Se puede especular si quien dice tal cosa es totalmente idiota o si es simplemente hipócrita. Está fuera de discusión que quien dice eso es un cuerpo ocupado por un espiritu muy pobre.

Entonces surge el segundo discípulo del obispo de Tenerife: Beto Ortiz. Ortiz aparece de inmediato en las pantallas de nuestros televisores para defender la postura de Cuculiza. Se refiere a ella como una "reconocida defensora de los derechos de la mujer". Entrevista al abogado de Idelia Calderón y la conversación no sólo produce indignación sino además, curiosamente, vergüenza ajena: Ortiz claramente no sabe nada sobre el caso, sus preguntas son torpes, sus datos están errados, su información es patentemente incompleta, pero lo que está realmente mal, lo que resulta chocante, es que Ortiz despliega todos y cada uno de los argumentos de la más envejecida y aberrante misoginia.

Ortiz, que durante casi toda la entrevista hace la mueca de una sonrisa sardónica, como si con ella desarmara los argumentos del abogado, y que claramente confunde el cinismo con inteligencia, se suma con sus posturas a la idea (la típica idea machista) de que cualquier mujer que provee a su victimario con la posibilidad material de cometer una violación es la verdadera responsable de la violación, alguien a quien hay que mirar con suspicacia, alguien en quien hay que sospechar malicia, cuando no, directamente, culpa.

Todo eso, que ya sería un extremo de miseria en cualquiera, es poca bajeza para los estándares de Ortiz. Por eso añade más: pone en duda la catadura moral de Calderón deslizando la idea de que todo lo que la mujer busca es escándalo y el posible beneficio de un escándalo. En el colmo de lo patético se atreve a colocarse a sí mismo como árbitro moral preguntando por qué Idelia Calderón no abrió el proceso en silencio, para salvar en el futuro a su hijo de la crisis emocional de saberse producto de una violación. El abogado le informa a Ortiz lo que cualquiera que hubiera seguido las noticias ya sabía: que el hijo no existe porque Idelia Calderón sufrió un aborto natural.

Cualquier otro se callaría un instante para evaluar lo triste de esa circunstancia. Ortiz no: él reacciona de la única manera en que puede hacerlo un alma tan penosa como la suya: primero, sonríe; luego, sugiere que ese aborto hace el caso de Calderón todavía más sospechoso. "Eso complica más, ¿no? Quita credibilidad", dice, patéticamente. Y, por último, menos de un minuto después de haber expresado su hipócrita preocupación por el futuro del niño, Ortiz bromea sobre la desaparición del nonato: "Providencial el aborto, en todo caso", dice. Y uno, sentado frente a la tele, siente náuseas.

Quiero regresar sobre un punto: el momento en el que Ortiz dice: "no había necesidad de exponer un tema de tanta intimidad en la televisión". Si no estuviera claro que el guión de esta nefasta entrevista parece escrito por un misógino activista, un flagrante enemigo de los derechos de la mujer, esa frase lo hace nítido y transparente. En el Perú, como en todo el mundo, se producen violaciones sexuales diariamente y la inmensa mayoría no son denunciadas. Y todos sabemos que la razón más común para la falta de denuncias es que cientos de miles de mujeres agredidas intuyen que, en caso de denunciar una violación, no faltará quien quiera ponerlas en el banquillo de los acusados.

Y Ortiz les acaba de dar un buen motivo para seguir temiendo, para seguir en silencio. En efecto, Ortiz, como Cuculiza, ha colocado a Idelia Calderón en el banquillo de los acusados sin siquiera tomarse el trabajo de revisar el caso, sin conocer ningún pormenor. Y con cada sospecha gratuita sobre ella, ha levantado un fragmento de culpa de los hombros del acusado.

Es cierto, como dije: Acha es un acusado, no un reo sentenciado, y los periodistas tienen el deber de excavar más allá de la superficie, pero eso no implica voltear la relación entre acusado y acusador por puro prejuicio, y nadie puede ir más allá de la superficie sin conocer siquiera la superficie. Porque entonces el periodista se descubre como un inepto, y la ineptitud de un periodista puede tener consecuencias muy graves: consecuencias que, en este caso, van más allá del caso particular y atañen a todo un problema social.

No es necesario que una mujer sea secuestrada en un paradero de microbús, arrastrada a un callejón, golpeada en la oscuridad, y penetrada entre amenazas para que juzguemos que ha sido violada. Las mujeres pueden ser violadas por compañeros de trabajo, por amigos, por amantes; pueden ser violadas en su propia cama por sus propios maridos, noche tras noche, con sus hijos durmiendo en la habitación de al lado. También pueden ser violadas por un jefe inescrupuloso en un hotel de provincia. Y si aceptaron o no aceptaron entrar en la habitación no es un desagravio para el posible violador pero, sobre todo, no puede ser un agravio para ellas.

Y Ortiz, que es tan estetóreo y tan informal con tantas cosas, debería saber que contra el abuso no se tiene que luchar en silencio ni guardar las formas. El abuso de menores, el maltrato a los hijos, la violencia doméstica y decenas de otros fenómenos criminales de nuestra sociedad, son también "íntimos", como diría Ortiz: ocurren entre cuatro paredes, sus protagonistas son próximos, la sociedad suele no sospechar nada. Y la publicidad, en todos los casos, puede ser estigmatizadora. Pero no se culpa del estigma a quien sufre la violencia del primer estigma. A menos que queramos que todos los delitos que ocurren en la intimidad permanezcan para siempre en la intimidad. Pero para eso, como dije, hay que ser o muy idiota o muy hipócrita o muy inescrupuloso, o las tres cosas al mismo tiempo.

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18 comentarios:

Luis Antonio Ortigas Buendia dijo...

G.Faverón: La mujer es culpable

La única manera de llegar a la verdad es cuestionando los argumentos de quien denuncia, que a la vez es víctima y sufre, pero que por acusar tiene la carga adicional de demostrar el delito que se cometió contra ella.

Uno de los argumentos más importantes de la defensa de un acusado de violación siempre será demostrar la voluntad de la víctima para llevar a cabo el acto sexual, y en este punto en particular algunos hechos no ayudan a Idelia Calderón, por ejemplo:
- Se alojó en la misma habitación con cama matrimonial, al parecer hay testigos que la vieron entrar sin protestar y no escucharon protestas en ningún momento posterior.
- La denuncia no es oportuna eliminando la posibilidad de encontrar pruebas técnicas que ayuden a su caso y generando dudas sobre las razones de la demora, sobre todo porque si perdió el conocimiento, ésta era una razón de peso para sospechar algo raro.

No conozco al Sr. Acha ni me interesa su defensa. Tampoco la de Beto Ortiz. Pero no vasta con que el delito sea repudiado por todos nosotros para que aceptemos una denuncia de esta naturaleza. Es importante, para confirmarla, que se hagan las preguntas adecuadas y que la supuesta víctima, o su abogado, demuestren que el delito efectivamente sucedió.

Luis Antonio Ortigas Buendia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Luis Antonio Ortigas Buendia dijo...
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"Impunidad Activa" en Caretas 2145 (2/10/2010) dijo...

“Son como una veintena los jóvenes que acusan a Beto Ortiz”, recordó ‘El Francotirador’. “El albergue de menores ‘Generación’, de Lucy Borja, denunció a Beto Ortiz de que se llevaba a los menores del albergue para entrevistarlos y (luego) tener sexo con ellos”.

El expediente contra Beto Ortiz por delitos contra la libertad sexual, fe pública y otros, cuya copia fue examinada por CARETAS, reúne los testimonios de Lucy Borja, directora de ‘Generación’, Edwin García Grandez, Lizandro Amado Espinoza, Miguel Susaya Ñuflo, Iván Agüero y los hermanos Ronald, Dany y Enrique Arbañil Trujillo. Todos ellos rindieron su manifestación, entre abril y agosto de 1997, en la sede de la División de la Policía del Ministerio Público y ante Luis Mejía, titular de la Primera Fiscalía de Familia de Lima.

Borja declaró que “Él (Ortiz) se hizo pasar por un periodista bueno, decente y resultó ser una persona mala que quiso ganarse mi confianza para abusar de los niños”.

Edwin García, por su parte, relató que conoció a Ortiz en la Plaza San Martín en 1993, poco después de haberse fugado del reclusorio de menores “Maranguita”. Tenía 14 años.

García dijo que Ortiz lo entrevistó para ‘Panorama’ y luego le ofreció “ropa, comida y plata para tener relaciones”. “Me prometió dar estudios de televisión, trabajo en el Canal 5 y además vivir en su casa, ya que su padre alquila habitaciones, lo cual acepté porque necesitaba y además deseaba superarme en mi vida”, agregó García.

El testigo detalló a la Policía el interior de la casa de Ortiz, en San Borja, y hasta la ubicación exacta de una lámpara roja sobre su escritorio. También lo culpó del incidente que lo dejó inválido de por vida. García dijo que si el periodista no lo hubiera seducido no habría abandonado el albergue donde se encontraba, ni recibido posteriormente un balazo en la espalda durante el atraco a un transeúnte cerca de la Plaza Francia.

Miguel Susaya Ñuflo, así como los hermanos Ronald, Dany y Enrique Arbañil Trujillo corroboraron lo dicho por García. Todos ellos declararon a la Policía del Ministerio Público haber tenido relaciones sexuales con Ortiz cuando tenían entre 16 y 15 años. Ronald Arbañil recordó que el periodista lo invitaba a comer pollo a la brasa y una vez le dio 40 soles. Susaya Ñuflo murió hace cincos años durante un motín en el penal de Lurigancho.

Sin embargo, en setiembre de 1997, el fiscal Luis Mejía archivó la denuncia por “falta de evidencias”. Por entonces, Ortiz, de 29 años, trabajaba como reportero en ‘La Revista Dominical’, de Canal 4, cuyo presidente del directorio era José Francisco Crousillat, sentenciado a ocho años de prisión por ‘vender’, en S/. 69 millones, la línea editorial de América Televisión a Vladimiro Montesinos. El abogado de Ortiz fue Enrique Ghersi, amigo y promotor de la candidatura de Bayly a la Presidencia de la República.

Ghersi, según Bayly, recibió la orden de Crousillat de “apagar el incendio”. “Que no hayas ido a la cárcel no significa que seas inocente”, dijo.“Ghersi lo salvó porque decía que Beto era pasivo, no podía violar a nadie. Y porque los demandantes no tenían representación legal. Ghersi mismo fue quien me contó cómo libró a Beto con estos argumentos, y me dijo también que la justicia en el Perú es fácilmente comprable”, reveló ‘El Francotirador’.

Bayly no lo mencionó, pero el ‘Expediente Ortiz’ revela que el oficial encargado de investigar las denuncias contra el periodista, por orden de la Fiscalía, fue nada menos que el coronel PNP Manuel Ayvar Marca, brazo derecho en la Policía de Vladimiro Montesinos.

Ortiz se ha defendido alegando que el caso fue archivado oportunamente, pero lo cierto es que no existe la prescripción para delitos de abuso infantil. CARETAS supo que algunos de los testigos que acusaron a Ortiz en 1997, estudian presentar una nueva demanda contra el periodista. Uno de ellos es Lizandro Amado Espinoza, quien declaró hace 13 años que conoció a Ortiz en 1992 y que éste intentó abusar de él a cambio de comida y cerveza.

Anónimo dijo...

No importa que el victimario se contradiga y tenga una versión dudosa, por no decirlo increible de los hechos, tienen que ensañarse con la víctima. No entiendo. Hubo delito. Acha utilizó el poder que ejercía sobre la victima (le daba trabajo, era su jefe), mintió en sus declaraciones y seguramente mentirá mas. Lo mas seguro es que a partir de ahora afirme que eran amantes. La balanza de la justicia está trafeada.

Anónimo dijo...

Siempre se debe cuestionar toda acusacion. Que alguien denuncie un delito no significa que sea cierto. Si yo acuso a una persona de determinado delito, eso no es prueba de que sea culpable. Lo que se dice se tiene que probar. No conozco el caso de Acha ni me interesa, pues cualquier cosa que salga del congreso me resbala.

Pero lo que si considero importante es el absurdo del ser humano que se opone a ponerle freno al crecimiento poblacional. Si no frenamos esta irracional fabricacion de seres humanos el planeta y el ser humano estan destinados a la extinsion. Si fueron o no forzadas no es el punto, lo importante es que debemos frenar esto ya, mejor si es con educacion pero si esto no es suficiente entonces lamentablemente tendra que ser forzado.

Anónimo dijo...

Es totalmente condenable una violación (de la forma que sea) y aquel que la comete debe ser sancionado rigurosamente por la Ley (en el Perú las penas por el delito de violación son altas). Nunca la victima debe ser puesta en la situación de culpable de la violación. Ahora bien, todo lo dicho anteriormente no quiere decir que se realice un linchamiento (ni mediático ni físico) contra la persona que se le acusa de violación, en tanto no se haya acreditado ante la justicia que este acusado es culpable. Resulta valido, periodisticamente, que el relato de la victima sea puesto en tela de juicio (no desde un punto de vista moral o cucufato como ha hecho Cuculiza, sino desde el lógico interes de acceder a la verdad de los hechos, la verdad se adquiere contrastando las versiones o hipotesis, cuestionándolas). El delito de violación tiene como consecuencia penas de más de 30 años para su ejecutor y, por ende, para sancionar al mismo se debe tener bastantes indicios y pruebas de que se cometió el delito, para ello es necesario cuestionar todas las versiones (incluso la de la victima), a fin de que en el transcurso de la investigación se vean las fortalezas o debilidades de las mismas. Sobre lo Ortiz, me parece que exageras en los adjetivos, es obvio que se trata de una mala entrevista, pero de ahí a lanzar todos tus denuestos me parece excesivo (es muy difícil, pero se debe intentar mantener la calma para comentar los temas que tratas). Saludos desde Trujillo - Perú. Miguel Torres.

Anónimo dijo...

Se ha laureabozzeado o algo asi?

Anónimo dijo...

la Genealogía informa, y la Heráldica confirma, que los apellidos Cuculiza y Ortiz son originalmente el mismo apellido

Anónimo dijo...

Hay un video donde claramente el congresista Acha admite haber "tocado" a su asistente, sin que se desprenda del contexto que tenían una relación. Y además hay una clara instigación al aborto. Merece crédito un sujeto así?

José Vásquez Alejos dijo...

Hablando de crímenes realizados en marco de una relación jerárquica, creo que te faltó agregar el ejemplo: el torero y el toro, pero claro, en una publicación anterior, en referencia a este ejemplo, mencionabas que más bién tendría más sentido que la gente en vez de defender y preocuparse por la salud del toro debería preocuparse y apenarse por el torero, que eso era lo más razonable. Si eres consecuente con tus principios deberías condenar toda conducta criminal, para que tu indignación sea más creible, y no, el melodrama facilista con el que te esmeras en identificarte.

José Vásquez Alejos dijo...

Si es indignante la acitud de Ortíz y de Cuculiza; realmente, los insuperable está en la mayoría de comentarios de este Blog. Hay argumentos tan nefastos y mezquinos sazonados con legalidad y criterios "razonables" que harían felíz al camarada Gabriel...

Anónimo dijo...

Me hace acordar cuando en algún momento Martha Chavez dijo algo así como que no había que descartar la posibilidad de que Mariella Barreto se había autoinfringido su descuartizamiento...Y la pregunta era: ¿Cómo se había cortado el último brazo?

Anónimo dijo...

No se debe poner a la supuesta víctima como culpable de una violación, y en este caso tampoco se ha hecho un linchamiento mediático con el congresista, porque casi no ha aparecido en pantalla.

Si tienes tiempo puedes opinar en tu facebook, twitter o aquí sobre como Patrcia del Río, Álvarez Rodrich y Rosa María Palacios se pasaron dos días defendiendo a Magaly Medina y pintándola como la nueva mártir de la libertad de expresión, además de desacreditar (en el caso de los dos últimos) al juez que dictó sentencia en su caso, porque supuestamente iba a tener que someter a autorización del juez cada información que propalara en su programa, página, etc. (Beto Ortiz también dijo que no se podía permitir que se le haga esto a Magaly)

El juez salió hace poco a decir que no era cierto lo que se decía sobre la sentencia
http://www.larepublica.pe/17-05-2012/magaly-recibe-condena-de-tres-anos-de-prision-lea-sus-normas-de-conducta

Obvio que todas esas personas (especialmente Rosa María) habían leído la sentencia y sabían de que se trataba en realidad todo.

Santiago dijo...

Mejor se hubiera quedado callado Acha, en vez de decir que los 800 soles que le abonó a la agraviada era por "la compra de unos perfumes"... me recuerda a Alberto Korui diciendo que el dinero del video con Montesinos era un préstamo para comprarse un camión.
Es simplemente, una muestra más de la catadura moral de este Congreso palagado de robacables, comeoros... etc.

Santiago

P.D.
Señor Miguel Torres, hablando de exagerar como usted dice... ¿30 años por violación en el Perú? Consulte primero el Código Penal, señor, que nada le cuesta.

Mauricio dijo...

no superas el roche que Ortiz te hizo pasar cuando dijo que te darías uno de tus testículos por vender al menos la mitad de lo q vende Josefina Barrón....jajajajjajaa mega piconaso resulto el gran faverón!! todo la mierda q le sakas a Ortiz ya fue, en el país estàn pasando huevadas o màs cague de risa o màs terribles, supéralo ya hombre, necesitamos tu prosa y tu análisis para movidas màs importantes! Saludos y todo mi respeto!

Santiago dijo...

¿Josefina Barrón? ¡Por favor! Lean los comments de este post y vean qué tan bajo puede caer la mencionada:

http://madvideosperu.blogspot.com/2012/05/entrevista-josefina-barron-miflin.html#comment-form

Allí, no solo se defiende generalizando con agravios, sino que le llega a echar la culpa al blogger de lo que dicen los comentaristas. Es decir, una "escritora" que no sabe leer siquiera. El blogger, sin inmutarse por las ofensas, le mandó una respuesta muy ecuánime y respetuosa haciéndole ver su error. Josefina Barrón desapareció del blog. Ni siquiera tuvo el valor de reconocer nada. Léanlo, se los recomiendo.

Anónimo dijo...

Discupla, "Santiago", pero todo lo que ha dicho la Barrón acerca de Yrigoyen en nosotrosmatamosmenos deja chiquito a tu artículo.