4.7.13

El estúpido y perverso dios del mercado

¿Por qué nos suena a la vez estúpida y perversa la prédica de los falsos liberales (Aldo Mariátegui, Alfredo Bullard y las demás calabazas semovientes de la extrema derecha) cuando hablan acerca de la infalible perfección con la que el mercado es capaz de regularlo todo y nunca equivocarse?
Primero, nos suena estúpida y perversa a la vez porque la estupidez ilustrada es una perversión en sí misma. Es perverso que a profesionales formados en extraordinarias universidades no les preocupe que millones de peruanos estudien en universidades ridículamente malas. ¿Y por qué no les preocupa ni les molesta? Porque piensan que ése es el destino que el mercado les asigna a esos peruanos: no pueden pagar otra cosa, por tanto, eso les corresponde. Y si el mercado lo dice está bien. Son como fanáticos religiosos que ven morir a una muchedumbre y piensan: "está bien; es parte del plan de Dios", sólo que su dios es el mercado, es decir el dinero.
En segundo lugar, nos suena perverso porque sabemos que la lógica del mercado no es nunca la de proporcionarle al público lo mejor sino la de proporcionarle al público lo más posible, no importa de qué estemos hablando ni importa de qué calidad sea. Y eso implica que el comerciante que se "perfecciona" en el mercado no "perfecciona" la calidad de su producto sino sus posibilidades de "colocarlo". A veces, para "colocar" algo hay que hacerlo peor, no mejor (más simple, más barato, menos durable, más descartable, más fácil de consumir, incluso más dañino o menos seguro). Eso quiere decir que, en la lógica del mercado, "perfeccionar" puede significar "empeorar". Y eso es perverso.
Un ejemplo. Piensen en el cine peruano. Las mejores películas peruanas de la década las han hecho, a mi juicio, Claudia Llosa y Josué Méndez. Pero la "mejor" desde el punto de vista del mercado la ha hecho un patín cuyo nombre nadie recuerda ni recordará jamás, el director de "Asu mare". Alguien puede discrepar de mi juicio sobre las películas de Llosa y Méndez y pensar que hay otras mejores, eso es debatible, claro, pero nadie en pleno uso de sus facultades mentales puede decir, hablando desde la estética y el juicio artístico, con alguna seriedad, que "Asu mare" es mejor que aquéllas.
Pero la lógica perversa del mercado nos dice que Claudia Llosa y Josué Méndez podrían "perfeccionarse" para producir bienes mejores. Es decir, podrían "perfeccionarse" para hacer películas que se vendan mucho, mucho más, como "Asu mare". "Perfeccionarse", en ese caso, ya no sólo significa empeorar: significa estupidizarse, volverse fatuo, vano, banal, superficial, insignificante y demagógico, renunciar a cualquier forma de pensamiento que no sea el chiste chato, el prejuicio y el lugar común.
Lo más triste es que ésa es la manera en que se están "perfeccionando" muchas cosas en el Perú: los colegios, las universidades, los canales de televisión, las radios, los periódicos, las revistas, la música, las artes plásticas, los discursos políticos, etc. Estamos asumiendo que esa lógica perversa es la manera en que debemos crecer y expandirnos. Por una vez en nuestra historia tenemos alguna confianza en nuestro crecimiento y la tiramos al tacho de basura confundiendo las estúpidas leyes del mercado con las leyes del espíritu, la inteligencia y la razón. Nos estamos haciendo más "perfectos". Perfectos. Patéticamente.

20 comentarios:

Anónimo dijo...

O sea, no te gustó Asu MAre?

Anónimo dijo...

La Gran Estupidez parará cuando los poderosos tomen conciencia (lo cual es poco probable), o cuando se acaben los recursos naturales, la contaminación empiece a matar como pandemia y estallen las guerras.

Anónimo dijo...

La Gran Estupidez parará cuando los poderosos tomen conciencia (lo cual es poco probable), o cuando se acaben los recursos naturales, estallen las guerras y la gente muere por la contaminación.

Sangre para los niños dijo...

Dato curioso: Trahtember propone aquí extender el sistema de las calificadoras de calidad, que a la larga fue lo que llevó a la burbuja inmobiliaria en EE.UU.

Anónimo dijo...

Un solo comentario: ¿Eso no se llama elitismo (llamémosle epistemológico)? Es decir, yo me ubico por encima, adquiero una capacidad no humana para juzgar. Desde ese lugar bendigo y declaro que es mejor y que es mediocre.

Lo demás, lo del mercado, hay vertientes menos ingenuas que la de Bullard y Mariategui con las que nunca se discute. La intuición es que es por falta de herramientas teóricas para hacerlo.

David Roca Basadre dijo...

Hay tres factores clave, dice Serge Latouche: la publicidad que incentiva al consumo la mayor parte de veces innecesario; el crédito que permite consumir con pago a futuro por más de lo que se gana; y la obsolescencia programada que dota a cada artículo adquirido un tiempo de duración predeterminado más allá del cuidado que tengamos por ese objeto. A estos factores importantes en los países más favorecidos por el sistema,se suma entre nosotros, la alienación que nos lleva a querer vivir sí o sí como europeos o norteamericanos, lo que lleva al consumo de excesos y cosas innecesarias.

David Roca Basadre dijo...

Hay tres factores clave, dice Serge Latouche: la publicidad que incentiva al consumo la mayor parte de veces innecesario; el crédito que permite consumir con pago a futuro por más de lo que se gana; y la obsolescencia programada que dota a cada artículo adquirido un tiempo de duración predeterminado más allá del cuidado que tengamos por ese objeto. A estos factores importantes en los países más favorecidos por el sistema,se suma entre nosotros, la alienación que nos lleva a querer vivir sí o sí como europeos o norteamericanos, lo que lleva al consumo de excesos y cosas innecesarias.

Anónimo dijo...

Felizmente tenemos intelectuales como el gran Faverón para que nos guíe por las leyes del espíritu, la inteligencia y la razón. El puede proponer, por ejemplo, que se prohíba "Asu Mare" por nociva -¿muy radical, no?, entonces que se pongan impuestos a "Asu Mare" para que subvencionen a los productos culturales que se acerquen a la perfección (la verdadera, no la patética).

Roberto Ortiz dijo...

No conozco la realidad privada de Peru, pero si es como dices que todo es malo debe ser por que el perueno no exige a la empresa privada a mejorar sus prodeuctos y competir para llegar a ser perfecto, la empresa privada siempre va a buscar su rentabilidad y hacer las cosas mas baratas es decir eficientemente, mientras el peruano no sea exigente esto no va a cambiar. Muy diferente a cuando optamos por los bienes que ofrece el estado, estos siempre van a ser de mala calidad hasta cuando el peruano exija algo mejor.

Anónimo dijo...

La logica de obsolescencia de los productos no opera igual en todos los bienes y servicios. Es verdad que autores como Folke Kafka (en el medio peruano) la mencionan pero especular sobre el termino requeriría algo mas que "ataques furiosos".

Se entiende que Ud. esta en contra del capitalismo antidemocratico y de la empresarialidad desctructiva como la definiria Baumol pero nuevamente hay que saber contextualizar cada caso. Asu mare es un producto de primer piso y por eso su éxito. Otros cineastas apuntan a otro segmento y pueden tener un éxito en su "spot". No obstante, si produces y compites dentro del proceso de mercado tienes que tener definidos tus objetivos. Si el obkjetivo es vender lo mas posible... compites por precio y das una calidad que cumple con el standard que el medio impone. El "average quality" que el peruano requiere para entretener entonces parecería no ser muy alto... pero que opcion propone? Limitar derechos y libertades en un afán de obtener un comunitarismo liberal donde la igualdad se alcanza restando en lugar de sumando? Los juegos de suma negativa suelen partir de este tipo de escenarios...por lo tanto le dejo a modo de reflexión la lectura de de McClosky en su critica a Michael Sandel.

Sangre para los niños dijo...

Se critica la lógica de los neoliberales, y de inmediato todos creen que se está pidiendo un régimen comunista. No pues, no se trata de eso, sino de desmitificar esa lógica, no de eliminar los mecanismos del mercado.

HablandoEcopolítica dijo...

Interesante los mecanismos que el obsolescente (neo)liberalismo encuentra para justificar lo injustificable y que son las normas e instituciones que dejan la puerta abierta para que el pez grande se coma al pez chico. El problema, en suma, no está en que el consumidor sea más exigente (yo los soy con mi operador telefónico y solo encuentro a una pobre chica que no sabe que contestar aunque me dé la razón, porque solo tiene reglas como argumento y no me soluciona nada) sino en cómo está organizada la sociedad en función de facilitar y favorecer el consumismo, la producción sin control ambiental ni social, y el extractivismo devastador, en nombre de "favorecer las inversiones". Todo lo demás es cuento, maniobras para sostener un andamiaje que cada vez se sostiene menos por sí mismo. Cuando lleguen crisis del agua, efectos más graves del cambio climático, si no hemos parado esto, veremos qué pasa. Y ya vieneeee...

Fatman dijo...

Me parece que el argumento no es justo. Usa usted el ejemplo de las universidades: pero no es el mercado, sino el Estado, con todos su atributos y potestades, el que determina la calidad mínima de los entidades educativas. Ante un Estado ausente, se genera la informalidad y con ello "los productos" de mala calidad, y esto vale tanto para el poderoso empresario como para la masa informal de nuestro país que ha generado un circuito económico paralelo donde la calidad no es necesariamente una de sus preocupaciones. El Libre Mercado funciona dentro de un Estado ordenado, presente y justo. Y eso no existe en nuestro país. Acerca de Asu Mare, es otro ejemplo tergiversado: el cine tiene diferentes géneros, y dentro de su propuesta, la cinta de Alcántara ofrece a un público mayoritario algo que deseaba: entretenimiento. El cine de autor, solo por serlo, no significa que sea de calidad. Señalar que una cinta es mejor que otra solo porque una, según usted, tiene méritos estéticos o culturales superiores, es respetable, pero rebatible. No tiene por qué desmerecer una cinta a partir de sus prejuicios.

Gonzalo Gamio dijo...

Hola Gustavo:

He escrito algo sobre esre mismo tema:

http://gonzalogamio.blogspot.co.uk/2013/07/apuntes-sobre-el-integrismo-del-mercado.html

saludos,,

Gonzalo.

Jimena dijo...

Recomiendo leer "lo que el dinero no puede comprar" del filósofo y catedrático de Harvard, Michael Sandel. Hace una buena crítica a la mercantilización de la vida-

Jimena dijo...

Recomiendo leer "lo que el dinero no puede comprar: los límites morales del mercado" del filósofo y catedrático Michael Sandel.

Anónimo dijo...

Toda obra de arte convertida en servicio no tiene criterio objetivo alguno de valuación. Esto se debe a que no cuenta con las mismas características que las mercancías. Por lo tanto,es inapropiado querer reducir la diferenciación entre "Asu Mare" o una de las películas de la Llosa a una simple segmentación del mercado. El que la técnica marketera o la administración lo hagan, no quiera decir que sea un hecho válido a la hora de dar un juicio estético. En las respuestas de los anónimos y signatarios se sigue cometiendo el mismo error señalado por Faverón: que todo tipo de elementos se reduzcan a la figura de bien transado. Cosa que su calidad se limita al juego de la publicidad y no a la contemplación estética.

Anónimo dijo...

El mercado me puede ofrecer estupidez y media, pero yo decido si lo adquiero o no.

Ramiro Silva Rivera dijo...

Está claro que el mercado no es infalible. Hay toda una rama de la literatura económica que aborda el tema de las “fallas del mercado”, son muchas y ahí el Estado quien juega un rol clave corrigiéndolas. Sin embargo, el mercado es sólo un mecanismo de asignación de recursos (se le considera el mejor, pero ese es otro tema), y como se ha dicho, funciona en base a la toma de decisiones de los “agentes económicos”, entre ellos los consumidores. Entonces si queremos mejor esa “toma decisiones”, tenemos que enfocarnos en esas unidades, lo consumidores sobre todo. Si la población de un país tiene un nivel educativo ineficiente, pues los que los “productores” ofrecerán serán productos para ese tipo de consumidor. Así de simple. Eso explica el éxito de “Asu mare”. No creo que se deba demonizar al “mercado”, hay que “atacar” el nivel educativo de nuestro país, y tanto consumidores como productores mejoraran (perfeccionarán, si se quiere) la toma de decisiones.
De otro lado, no estoy de acuerdo en adoptar una posición de categorización o jerarquización de la cultura. Las etiquetas de alta cultura o baja cultura encierran en el fondo cierta intolerancia, elitismo, que puede conducirnos a la intransigente posición de considerar nuestros estándares como los mejores. Todas las expresiones artísticas apelan a los sentidos, tuvieron en sus inicios la finalidad de dar placer a través de la “excitación” de los sentidos. Pensemos en la pintura, la música, la danza, la gastronomía, etc., no apelaban a la razón. Querer jerarquizarlas es “racionalizar” el arte. Si a mí no me gusta una pistura de Picasso, porque no me da “placer” verla, y por el contrario me encanta una acuarela del maestro Pablo Núñez Ureta, no creo sentirme en una categoría inferior. Si me encanta ver “Al fondo hay sitio” y me aburre una película de Claudia Llosa, de igual forma. La gente lee a Corín Tellado para sentir placer y quizá no a James Joyce porque les resulta aburrido. El arte no se mide, se disfruta.
A “Asu mare” hay que verlo como eso, un momento de disfrute, un momento para dejar descansar el cerebro. Si quiero alimentar mi razón, está claro que ahí estoy perdiendo mi tiempo.

Jorge Y dijo...

Y las viudas de Asu Mare al ataque!!!! Osea una película donde las escenas son cortadas con espada samurai y el narrador nos narra lo que ya estamos viendo como si fuéramos imbéciles tiene mejor calidad porque "su nicho de mercado" así lo dice...No tiene pies ni cabeza ese argumento. Aparte si tuviste la suerte de ver el unipersonal antes, son pocas escenas ya las que te provocarán risas. Ups desvié el tema al igual que ustedes xD